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jueves, 31 de diciembre de 2015

Vicente Aguirre - Tercera Parte

Seleccionado de la Liga Rosarina de Football hacia el año 1921. Vicente Aguirre, que es el cuarto agachado de izquierda a derecha, a su lado lo tiene a Gabino Sosa. 
Su actuación en el combinado rosarino
Hizo su debut en la selección de la Liga Rosarina en 1921 en un encuentro válido por la copa Mariano Reyna, frente a un combinado de jugadores porteños de la Asociación Argentina de Football. El cotejo se efectuó el 30 de agosto en la cancha de Newell’s y el cuadro rosarino, que se impuso por 2 a 0, alineó a Octavio Díaz; Adolfo Celli y Florindo Bearzotti; Francisco Ballart, Víctor Balbuena y Juan de Dios Olivieri; Julio Libonatti, Eduardo Bonzi, Blas Saruppo, Vicente Aguirre y Gabino Sosa. Los goles fueron marcados por Saruppo y Gabino Sosa. Ese mismo año volvió a integrar el seleccionado rosarino que derrotó nuevamente a Buenos Aires por 1 a 0 por la copa Culaciatti, en un encuentro jugado en la cancha de Boca Juniors. Por aproximadamente una década fueron muchos los goles que anotó defendiendo los colores de la selección de la Liga Rosarina de Football. Una clara muestra de su efectiva capacidad goleadora la demostró cuando le asestó seis goles en tres partidos al combinado porteño.
Los tres goles a Uruguay
Uno de sus mejores partidos que disputó con la selección de la Liga Rosarina se llevó a cabo el 1º de julio de 1923 ante la selección de Uruguay en Montevideo. Esa tarde el chueco Aguirre realizó una magnífica hazaña, ya que aportó los tres tantos en el notable triunfo rosarino por 3 a 1. Anotó el primer gol faltando siete minutos para la culminación del primer período, cuando recibió un pase de Gabino Sosa y esquivó a los defensores, para sacar un fuerte disparo que quebró la resistencia de Beloutas, arquero uruguayo. Luego en el segundo tiempo los locales lograron rápidamente igualar el marcador, pero sobre el epílogo del encuentro entró nuevamente en acción Vicente Aguirre, quien mandó al fondo de la red el balón en dos oportunidades más para sentenciar el resultado en favor de su equipo. Los once jugadores que plasmaron la proeza fueron Bernardino Nuin; Adolfo Celli, Florencio Sarasíbar; Alfredo Chabrolín, Filedolfo Salcedo y Jacinto Perazzo; Antonio Macías, Antonio Miguel, Gabino Sosa, Vicente Aguirre y  Juan Francia. Días después siguiendo su senda goleadora le convirtió dos goles a la selección de la Liga Santiagueña de Fútbol (de Santiago del Estero), en un cotejo que finalizó con victoria de Rosario por 3 a 1.
La selección Argentina
Formación de la selección Argentina el día que venció a Paraguay en el Campeonato Sudamericano de 1923. Vicente Aguirre es el cuarto de izquierda a derecha. 
Sus buenas performances lo llevaron a ser convocado para vestir la camiseta albiceleste de la selección nacional, donde disputó cuatro cotejos en los cuales anotó la misma cantidad de goles. Allí también se desempeñó como insider izquierdo (vale aclarar que antes se jugaba con cinco delanteros). Su mejor encuentro en la selección Argentina lo jugó el 29 de octubre de 1923 por el campeonato Sudamericano en Montevideo ante Paraguay. Ese día fue la gran figura de la tarde, ya que señaló tres tantos en la victoria del combinado argentino por 4 a 3. En una entrevista que le realizaron al destacado futbolista Cesáreo Onzari sobre el desempeño de la selección en ese partido, destacó las aptitudes del crack rosarino. Ante la pregunta de qué le había parecido la actuación de Vicente Aguirre, Onzari contestó lo siguiente: “Uno de los delanteros más completos que he visto hasta el presente. Tiene un dribling desconcertante, un shot (un remate) seguro, fuerte y rápido. Es veloz y además es un caballero en la más amplia acepción de los vocablos”. Con esas gratificantes palabras definió al chueco, el delantero de Huracán que en 1924 entraría en la historia por convertirle el primer gol olímpico a los uruguayos.
Aguirre también fue titular en los dos partidos siguientes del torneo, en la victoria por 2 a 1 ante Brasil y en el traspié frente al combinado local por 2 a 0. Asimismo es menester añadir que fue subcampeón en dicho torneo, además compartió el honor junto al uruguayo Pedro Petrone, de ser los máximos goleadores del certamen.
El otro cotejo en donde se calzó la casaca albiceleste se llevó a cabo el 25 de mayo de 1924. En esa ocasión integró el equipo que goleó a Uruguay por 4 a 0, por la copa Newton, anotando uno de los goles.
Retiro de la actividad futbolística
Luego de alejarse de Central Córdoba en el año 1933, Vicente Aguirre se retiró del fútbol en Sportivo Rivadavia de San Genaro Norte, donde disputó algunos partidos en 1934, siendo su última temporada como futbolista. Posteriormente radicado en la ciudad de Santa Fe, el chueco falleció el 11 de junio de 1990 a los 89 años. A lo largo de su exitosa carrera se desempeñó como insider izquierdo, aunque a veces también lo hizo de wing, tanto por el sector izquierdo como por el derecho. Llegando en ocasiones a jugar como centro delantero (centrofoward, tal como se decía en aquella época). Asimismo es importante señalar que en todos los lugares en donde estuvo cosechó grandes amistades debido a su excelente comportamiento dentro y fuera de la cancha.

Vicente Aguirre (el cuarto de abajo) con el equipo de Sportivo Rivadavia de San Genaro Norte, hacia finales de su carrera futbolística.

Agradecimiento especial para Oscar Vicente Aguirre y Oscar Walter Aguirre, hijo y nieto respectivamente del formidable delantero Vicente Aguirre, que gentilmente nos brindaron datos y fotos para la realización de esta nota. 

domingo, 25 de octubre de 2015

Vicente Aguirre - Segunda Parte

 Sus años en La Lepra  
Foto 1
Llegó a la entidad del Parque de la Independencia en 1925. En su primer año en Newell’s jugó 26  partidos por la copa Vila y anotó la elevada cifra de 34 goles. Asimismo por la copa Estímulo, en la cual se coronó campeón, disputó dos encuentros, marcando en ellos cuatro tantos.
Asimismo integró el elenco leproso que el 20 de diciembre de 1925 empató en su cancha ante la selección de Brasil 2 a 2 en un compromiso amistoso. Ese no fue el único partido internacional que disputó con la camiseta rojinegra, ya que el domingo 17 de julio de 1927 le anotó dos goles nada más ni nada menos que al poderoso Real Madrid de España, en la goleada por 4 a 0 que Ñuls le propinó al conjunto merengue en un cotejo amistoso jugado en el parque. El chueco marcó los dos primeros tantos de la tarde a los 13’ y 47’. Luego completaron la faena Humberto Libonatti (55’) y Juan Francia (70’). La formación de La Lepra ese día que vapuleó a los madrileños fue con Bernardino Nuin; Ángel Rizzi y Florindo Bearzotti; Alfredo Chabrolín, Carlos Villa y Miguel Castagno; Agustín Peruch, Humberto Libonatti, Alfredo Frei, Vicente Aguirre y Juan Francia.
Prosiguiendo con el torneo local, vale señalar que en la copa Vila de 1926, en la cual Newell’s culminó segundo a tres unidades de Tiro Federal, Aguirre fue el goleador de su equipo y del torneo con 36 goles marcados en 23 encuentros jugados. En varios de los cotejos señaló más de un tanto. Sus mejores tardes fueron ante Talleres, a quien le convirtió cuatro veces en el aplastante triunfo  por 14 a 1, frente a Riberas del Paraná de Villa Constitución, anotándoles cinco, en la victoria de su cuadro por 6 a 0. Sin dejar de mencionar que en el partido que Ñuls apabulló nuevamente al débil Talleres por 10 a 0, aportó seis goles. Posteriormente en 1927 señaló diez tantos en trece partidos disputados, entre copa Vila y copa Schlau. Mientras que en 1928, su último año defendiendo los colores de la divisa rojinegra mandó la pelota al fondo de la red cuatro veces, en seis cotejos que jugó en el campeonato rosarino de primera división.
En total disputó en Newell’s Old Boys setenta partidos, señalando la elevada cifra de ochenta y nueve goles.
Retorno al charrúa
La vuelta del chueco Vicente Aguirre a Central Córdoba se produjo en 1929. Esta segunda etapa en el charrúa fue la más exitosa en cuanto a títulos obtenidos (aunque según nos contaron su hijo y nieto, él siempre decía que su primer etapa en el club de Tablada fue la mejor, debido a la cantidad de goles que señaló), ya que se dio el gusto de obtener dos campeonatos (el torneo eliminatorio en 1931 y el Molinas de 1932) con el club de sus amores en la máxima categoría del fútbol rosarino profesional.
En la temporada de su regreso a Tablada fue subcampeón de la copa Vila, tras perder recién en un desempate frente a Newell’s (habían igualado en el primer puesto de la tabla de posiciones). Al año siguiente se erigió como el máximo artillero del campeonato Vila y por tal proeza fue galardonado con una medalla de oro, que estaba adornada con un brillante incrustado, que le fue entregada por el diario La Tribuna y la casa Girolami, donde fue acuñada. A la ceremonia asistieron varios colegas, dado el gran afecto que se supo ganar tanto dentro como fuera de la cancha. En 1931 se coronó campeón del torneo de Competencia de la A. R. F. (un antecesor de la copa Ivancich). Tras dejar en el camino primero a Provincial y luego a Newell’s (2 a 1), el cuadro charrúa venció en la final a Tiro Federal, al imponerse por 4 a 0. El chueco Aguirre anotó dos conquistas en la goleada, marcando el segundo y el cuarto tanto, mediante sendos remates cruzados.
En la foto aparecen cuatro de los cinco integrantes de una famosa delantera charrúa de principios de los años ’30. Aparecen de izquierda a derecha, Medina, Morales, Gabino Sosa y Vicente Aguirre. Gentileza de Oscar Vicente Aguirre y Oscar Walter Aguirre. 

Luego en 1932 logró consagrarse campeón del torneo Gobernador Molinas, correspondiente a la primera división de la Asociación Rosarina de Fútbol. Además se acentuó como el máximo goleador del equipo de Tablada, tras haber señalado alrededor de 167 tantos entre sus dos etapas como jugador charrúa. Cabe remarcar que es muy probable que haya anotado aún más goles, pero no quedaron registros de ellos. Si se suman además los tantos que señaló en Newell’s y los distintos combinados que integró, la cifra de goles que anotó superarían los doscientos, siendo así difícil de igualar. 


Foto 1: El chueco vistiendo la casaca rojinegra en su paso por Newell’s Old Boys. Gentileza de Oscar Vicente Aguirre y Oscar Walter Aguirre. 

Agradecimiento especial para Oscar Vicente Aguirre y Oscar Walter Aguirre, hijo y nieto respectivamente del formidable delantero Vicente Aguirre, que gentilmente nos brindaron datos y fotos para la realización de esta nota.
También agradezco la colaboración de Julio Rodríguez, historiador del Club Atlético Central Córdoba.

lunes, 12 de octubre de 2015

Vicente Aguirre, el chueco charrúa - Primera Parte


Vicente Aguirre con la camiseta de Central Córdoba en el año 1919. Foto gentileza de Oscar Vicente Aguirre y Oscar Walter Aguirre.

Vicente Aguirre, apodado el chueco, nació en Rosario el 22 de enero de 1901. Se crió en el barrio Echesortu, donde también surgieron otros notables futbolistas de la época, como los hermanos Julio y Humberto Libonatti, que posteriormente brillaron en Newell’s.  
En 1916, cuando contaba con quince años de edad, comenzó a jugar al fútbol en las divisiones inferiores de Rosario Central. Primero integró el equipo de cuarta división, que no obtuvo una posición destacada en la tabla, pero luego en 1917 se consagró campeón del torneo de tercera división, con el cuadro canalla. En el partido final de dicha categoría Aguirre señaló dos goles en el tiempo suplementario que le dieron la victoria a su equipo por 3 a 1 ante Gimnasia y Esgrima C.
En Rosario Central llegó a jugar sólo un partido en primera, fue en el campeonato Vila de 1917, en el triunfo auriazul por 7 a 1 frente a Provincial. Esa tarde del domingo 6 de mayo se desempeñó en su puesto de insider izquierdo. Cabe añadir que los goles canallas fueron señalados por Harry Hayes en cuatro ocasiones, Ennis Hayes en dos y la restante conquista la marcó José Clarke.
Después dejó Arroyito y se marchó rumbo a Tablada. Su debut oficial con la casaca azul de Central Córdoba se produjo el domingo 30 de marzo de 1919 por la primera fecha del campeonato de primera división de la Liga Rosarina de Football. Esa tarde cayó derrotado por 4 a 1 ante Rosario Central y Aguirre señaló el único tanto de su cuadro. La alineación charrúa fue la siguiente: Videla; Zárate, Fernández; Reynoso, Pedraza, Julio Tissera; Sanabria, Bolten, Gabino Sosa, Vicente Aguirre y Ernesto Yeoman.
Según palabras del chueco en una entrevista publicada en el diario La Tribuna del 10 de enero de 1931, se estrenó en su nuevo club frente a Newell’s Old Boys en el parque. Los charrúas no tuvieron una buena tarde y fueron categóricamente goleados por 7 a 2 (seguramente fue un cotejo amistoso, ya que no correspondió a la copa Vila). Asimismo agregó que enfrentó en un encuentro amistoso a Gimnasia y Esgrima de Rosario, que contaba entre sus filas con un compañero de su barrio natal, Humberto Libonatti. Los dos tuvieron una actuación sobresaliente y compitieron por quien anotaba más goles. Finalmente la apuesta la ganó Humberto, quien señaló cinco tantos, en la victoria de su elenco por 6 a 5. Mientras que Vicente Aguirre aportó cuatro goles a su equipo.
Según nos contaron Oscar Vicente Aguirre y Oscar Walter Aguirre, hijo y nieto respectivamente del chueco, él siempre decía que su primer paso por el club de Tablada fue el mejor de su carrera, por la cantidad de goles que señaló.
Vale mencionar que en Central Córdoba permaneció hasta 1924, ya que al año siguiente pasó a las filas de Newell’s Old Boys.
Formación de Central Córdoba en 1920, con el chueco Aguirre agachado en el centro de la imagen. Foto gentileza Oscar Vicente Aguirre y Oscar Walter Aguirre. 


Agradecimiento especial para Oscar Vicente Aguirre y Oscar Walter Aguirre, hijo y nieto respectivamente del formidable delantero Vicente Aguirre, que gentilmente nos brindaron datos y fotos para la realización de esta nota.
También agradezco la colaboración de Julio Rodríguez, historiador del Club Atlético Central Córdoba y de Carlos Durhand, por datos aportados. 

jueves, 10 de septiembre de 2015

Faustino González, autor del primer gol en la historia del clásico rosarino

Faustino González en 1905, año en que pasó a la historia, tras anotar el único tanto en el primer clásico disputado entre Newell’s y Central.
Faustino González nació el 9 de agosto de 1883, en la ciudad de Rosario. Siendo hijo del matrimonio de Basilio González y Josefa Requeiro. Vivió desde chico en una casa de la calle Callao 872. Curso sus estudios en el colegio Comercial Anglo Argentino, situado en la calle Entre Ríos 139. Allí fue un alumno distinguido, que dominó con excelencia el idioma inglés. Además se destacó en lo deportivo, integrando los equipos del club Newell’s School, que era parte del colegio y tenía su cancha detrás del mismo, sobre la calle Jujuy, entre Mitre y Entre Ríos. Fue ahí donde aprendió el arte de éste magnífico deporte, llamado fútbol, o en aquellos remotos tiempos football.
Asimismo vale añadir que Faustino, como muchas personas en su época, fue ferroviario, ya que a los 25 años ingresó a trabajar en los Almacenes del Ferrocarril Central Argentino, donde permaneció hasta su jubilación, acaecida en el año 1933.
Socio fundador de Newell’s
Faustino fue uno de los fundadores de Newell’s Old Boys, ya que estuvo presente en la histórica reunión en la escuela de don Isaac Newell, donde un nutrido grupo de jóvenes le dio vida a la entidad rojinegra.
Posteriormente en el año 1905 fue parte del equipo de Newell’s Old Boys, que disputó la copa Pinasco, primer torneo que puso en juego la Liga Rosarina de Football. En dicho torneo se consagró campeón, siendo una de las figuras del equipo.
Goleador del primer clásico
El domingo 18 de junio de 1905 se midieron por la copa Pinasco, Newell’s Old Boys y Rosario Central. Esa histórica tarde se registró el primer enfrentamiento entre los dos clubes más representativos de la ciudad de Rosario. Alrededor de dos mil quinientas almas asistieron al cotejo, que se llevó a cabo en Plaza Jewell. Luego de un primer período reñido, que culminó sin goles, se fueron al descanso. En la segunda parte del partido, Faustino González recibió un pase de Víctor Heitz y remató al arco rival, venciendo a Norris, guardameta de Central. Con ese gol inmortalizó su nombre, al anotar el único tanto del encuentro, que le dio la victoria por 1 a 0 al elenco rojinegro. Quizás luego del partido no imaginó la magnitud de lo que había logrado, ya que la rivalidad entre ambos equipos fue creciendo agigantadamente con el correr de los años.
La formación de Newell’s ese día fue con José Caloso, José Hiriart y Deolindo Barcelone; Wallace W. Wheeler, Agapito Balbiani y Guillermo Renny; Víctor Heitz, Guillermo Moore, Faustino González, José Viale y A. Lyon Pats.
En tanto que Rosario Central alistó a Norris; A. Faggiani y J. H. Grant; Juan Díaz, A. Ellison y H. Boan; W. Whortley, Antonio Vázquez, Pedro Heamett, Stanley Hooper y Percy Jones, siendo el encargado de impartir justicia el señor Ricardo Olavarría Le Bas.
Los hermanos sean unidos
Uno de los privilegios que gozó Faustino González en sus años como futbolista, fue el de haber vestido junto a sus hermanos la camiseta de Newell’s Old Boys. Manuel Paulino, debutó en 1906 y Caraciolo lo hizo en 1908. Los tres hermanos González jugaron juntos hasta 1913, cuando Faustino y Caraciolo dejaron la actividad. Manuel, apodado Lito, prosiguió hasta 1915, retirándose del cuadro leproso con la cifra record de haber marcado 158 tantos, en 120 encuentros disputados, siendo el máximo goelador del club en la era amateur.
Ocho años defendiendo los colores rojinegros
Faustino González jugó en Newell’s Old Boys un total de sesenta y seis partidos y señaló treinta y nueve goles. Se desempeñó en su puesto habitual de Centrofoward (delantero centro) desde su debut en 1905 hasta 1913, temporada en la cual sólo disputó un encuentro.
En sus ocho años defendiendo la divisa ñulista, cosechó varios títulos, ya que se consagró campeón en la copa Pinasco de 1905 y 1906, la copa Vila de 1907, 1909, 1910, 1911 y 1913 y de la copa de Honor Municipalidad de Buenos Aires en 1911. Cabe señalar que además de haber sido jugador de la entidad del parque, ejerció el cargo de presidente de Newell’s en dos períodos, el primero entre 1910 y 1911, mientras que desde 1913 a 1914, ocupó el cargo de mandamás leproso por segunda vez.

jueves, 21 de julio de 2011

Ennis Hayes

Ennis Hayes en 1919 vistiendo la camiseta de Rosario Central.

Ernesto Hayes nació en la ciudad de Rosario el 10 de mayo de 1896 y falleció en el año 1956. Fue un habilidoso futbolista, que se destacó en la era amateur. Conozcamos su historia, que vale la pena ser contada.
Ennis (apodo que ostentó), era hijo de un inmigrante inglés que vino a la Argentina a trabajar en la construcción de los ferrocarriles y no sólo pasó a la historia por ser el hermano menor de Harry (histórico futbolista rosarino), sino también por sus habilidades para manejar el balón y su comportamiento indisciplinado, que más de una vez lo llevó a tener serios inconvenientes. Asimismo era poseedor de una gambeta que hacía enloquecer a los rivales.
Inició su carrera como futbolista el 10 de octubre de 1912, jugando para Rosario Central, que esa tarde se midió ante Newell’s por un cotejo válido por los cuartos de final de la Copa de Honor Municipalidad de Buenos Aires. No fue un buen día para Ennis, puesto que su equipo cayó derrotado en el tiempo suplementario por 5 a 3 (empataron 2 a 2 en los 90’ reglamentarios). El compromiso se efectuó en la cancha que Central tenía en la Villa Sanguinetti, en inmediaciones del cruce Alberdi. Luego en 1913 tuvo un efímero paso por Embarcaderos Córdoba y Rosario (después Nacional y hoy Argentino) y regresó ese mismo año al elenco auriazul, donde se adjudicó el Concurso por Eliminación (torneo que puso en juego la Federación Argentina de Football).
Como mencioné anteriormente era un jugador habilidoso, pero a la vez conflictivo, tan es así que el 23 de diciembre de 1917 en un encuentro frente a Racing Club correspondiente a las semifinales de la Copa de Honor Municipalidad de Buenos Aires, en la cancha de Independiente le propinó un golpe de puño al árbitro José Vacarezza. El puñetazo se lo aplicó luego de que el juez sancionó un penal a favor del elenco albiceleste. Esa agresión le valió una inhabilitación perpetua, que posteriormente en 1919 fue revocada, por lo tanto pudo volver a jugar.
Cuentan que Ennis poseía una gran destreza y habilidad con la pelota, siendo capaz de eludir a varios rivales. En un partido de la Copa Vila de 1919, donde Central se midió ante Gimnasia y Esgrima, luego de pasar a algunos oponentes y llegar hasta el arco contrario, se sentó por unos segundos en la pelota, cuando se acercó un rival convirtió el quinto tanto. Ese acto de autosuficiencia hizo enfadar a los jugadores del equipo Mens Sana, por lo que se generó una trifulca. Incluso su padre, que estaba en la tribuna se enojó y le gritó “hacer el gol sí, pero burlarse del rival, no”. Esa no fue la única vez que cargó y provocó al contrincante; en 1920 en un choque frente a Belgrano, en la cancha que Rosario Central poseía en cercanías de la Parada Castellanos, dos minutos después que su hermano Harry señalara un gol, Ennis gambeteó a Juan Beltramo y como ante Gimnasia se volvió a sentar en el balón, tras el hecho el experimentado zaguero del conjunto papero se enfureció y le tiró una patada, que no llegó a destino, porque su receptor logró eludirla. Nuevamente se armó un escándalo entre los futbolistas, que obligó al árbitro a suspender el encuentro. Pero no todas sus jugadas fueron para burlarse de sus oponentes, sino que realizó otras en las que deslumbró por su gran capacidad para manejar el balón. Una de ellas, según las crónicas de la época, la efectuó en el mes de mayo de 1915, en ocasión de un clásico ante Newell’s. A los diez minutos, Ennis Hayes tomó la pelota, eludió a tres adversarios para llegar al área, donde también esquivó con una elegante finta al guardavalla José Airaldi y se metió con el balón en el arco rival, señalando un gol de antología. Luego en el segundo tiempo marcó una nueva conquista, aportando así dos tantos en la goleada auriazul por 6 a 0.
Cabe señalar que se desempeñó tanto como insider izquierdo (su puesto habitual) y derecho, ya que podía jugar por las dos puntas. Además es importante remarcar que por sus buenas actuaciones fue convocado para vestir la casaca del seleccionado argentino, donde entre los años 1915-1919 jugó once partidos y señaló cuatro tantos.

viernes, 8 de abril de 2011

El pez volador: Juan Elías Yustrich

La gran popularidad que alcanzó en el club xeneize lo llevó a ser tapa de la revista El Gráfico, aquí aparece junto a su mujer.

Juan Elías Yustrich nació en la ciudad de Rosario el 9 de julio de 1909, en una familia de ascendencia yugoslava.En un principio se desempeñó como centrofoward, pero no sobresalió en esa posición, ya que lo suyo no era hacer goles, sino evitarlos.
Muy pocos saben que inició su carrera como arquero en el club Fisherton. Allí debutó en la primera división de la Liga Rosarina de Football en 1929 y luego en 1930 pasó a Provincial, donde cumplió actuaciones destacadas. Con el club rojo realizó una estupenda campaña en el primer torneo profesional de la Asociación Rosarina de Fútbol en 1931.
Posteriormente en el año 1932 fue adquirido por Boca Juniors, que organizó un partido amistoso ante Independiente para probar sus actitudes. A pesar de no haber tenido un buen rendimiento, los dirigentes xeneizes confiaron en él y lo contrataron. En el conjunto de la ribera se consagró campeón en los torneos de 1934 y 1935. Defendió el arco de Boca hasta 1937, puesto que en 1938 emigró a Gimnasia. El motivo de la partida fue que mantuvo serias desavenencias con algunos miembros de la comisión directiva boquense, en especial con el tesorero, un tal Salezzi.
Estuvo a punto de dejar su carrera de lado, hasta que se sumó al elenco tripero, donde permaneció hasta 1938. Finalmente se retiró en Lanús en 1941, cuando contaba con 32 años. Asimismo es importante añadir que tuvo algunas presencias en la selección Argentina.
Su original apodo se lo asignó un periodista del diario Crítica, el cual al ver sus espectaculares voladas para evitar la caída de su valla, lo apodó El pez volador, mote que lo acompañó durante toda su carrera. Juan Elías Yustrich falleció en Capital Federal a los 93 años de edad, el 6 de octubre de 2002.

Su campaña como arquero
Fisherton 1929
Provincial 1930-1931
Boca Juniors 1932-1937
Gimnasia y Esgrima La Plata 1938-1939
Lanús 1940-1941

lunes, 25 de octubre de 2010

El Petiso Miguel

El Petiso Antonio Miguel vistiendo la camiseta de Rosario Central en 1919. En el costado derecho se lo puede observar con la casaca de Tiro Federal en 1926.



Antonio Miguel, que nació el 25 de junio de 1899 fue un delantero de destacada trayectoria en el fútbol de la ciudad de Rosario.

El Petiso, apodo que se ganó por su corta estatura, se inició en la quinta división de Embarcaderos Córdoba y Rosario (hoy Argentino) en 1913. Según la revista Cincuentenario del club R. Central, editada en 1939, al año siguiente hizo su debut en la primera división representando al club salaíto, cuando contaba con tan sólo quince años de edad. Ese día había jugado por la mañana por la cuarta división ante Rosario Central, a quien le anotó dos tantos y luego por la tarde disputó su primer partido en la máxima categoría ante Argentino (actual G. E. R.). Embarcaderos se impuso por 1 a 0 y el gol de la victoria lo anotó nada mas ni nada menos que Antonio Miguel, que en un mismo día jugó dos encuentros y convirtió tres goles. La pregunta que me hago es: ¿Con que nombre figuró en la planilla de ese cotejo? Planteo este interrogante, ya que Cipriano Roldán en su obra Anales del Fútbol Rosarino señaló que en 1916 se produjo un caso de irregularidad de documentos que lo tuvo como protagonista. El problema se suscitó porque la liga descubrió en el mes de junio que fue anotado en la lista de 1915 con el nombre falso de Antonio Molina. El Consejo Superior de la Liga Rosarina remarcó que el certificado de bautismo que presentó el futbolista estaba sellado en una parroquia de Rosario, cuando en realidad el jugador fue bautizado en una iglesia de la localidad de Guaminí, provincia de Buenos Aires, donde no figuraba en los registros ningún Antonio Molina, según la respuesta de una carta mandada por la Liga el 27 de junio a José Serrano López, cura párroco de ese lugar. Por ende la documentación presentada no era verídica, por lo que se procedió a suspender al club y al involucrado en el asunto. A raíz de ello a Nacional (ex Embarcaderos y hoy Argentino), su equipo, le dieron por perdidos todos los partidos en los que él estuvo presente durante el año 16 (hecho que pudimos comprobar). En tanto Miguel fue inhabilitado por dos años. Posteriormente fue beneficiado por una amnistía y fue absuelto a comienzos de 1918. Ese año pasó a Rosario Central, club con el que se coronó campeón del torneo Nicasio Vila (perteneciente a la primera división de la Liga Rosarina de Football) en 1919 y 1923.
En el mes de julio de 1920 Rosario Central se desafilió de la Liga Rosarina, para incorporarse a la Asociación Amateurs de Football, por tal motivo todos los jugadores del plantel canalla fueron declarados libres por la Liga Rosarina, acordándoles un plazo de quince días para que se busquen otro club. Varios futbolistas continuaron en el elenco auriazul, pero algunos tomaron nuevos rumbos, tal fue el caso de Antonio Miguel, que se sumó a las filas de Newell’s Old Boys. En el conjunto rojinegro disputó solamente dieciocho encuentros y marcó cuatro goles, entre 1920 y 1921. Posteriormente en septiembre del año 21 regresó a Rosario Central.
En 1925 se incorporó a Tiro Federal, donde se consagró campeón rosarino ese mismo año, repitiendo el título en 1926.
Un hecho que reflejó su capacidad goleadora y de gambeta desequilibrante ocurrió el 11 de junio de 1926. Ese día se midieron en la cancha de Newell’s Old Boys el combinado de la Liga Rosarina ante el Real Deportivo Espanyol de Barcelona, que contaba entre sus filas con el renombrado arquero Ricardo Zamora. Esa tarde los rosarinos se impusieron por 3 a 0 y dos de los tantos los conquistó El Petiso Miguel, que cumplió una notable actuación. Tan es así que El Divino Zamora se la pasó gritándoles a sus compañeros en defensa que “¡cuiden al pequeñín!”, refiriéndose a Antonio Miguel.
Sus grandes desempeños lo llevaron a Racing Club de Avellaneda, donde jugó en 1927. Luego en 1928 retornó al elenco canalla, siendo nuevamente campeón rosarino. En el cuadro auriazul permaneció hasta 1930, año en que se adjudicó una vez más el campeonato de primera división de la Liga Rosarina.
También es menester añadir que vistió la casaca de la selección Argentina en varias oportunidades. Asimismo defendió la camiseta albiceleste en los certámenes sudamericanos de 1920, 1923, 1925 y 1926.

Nota: En los Anales del Fútbol Rosarino dice que debutó en el círculo superior en 1915, lo que se contradice con lo citado por la revista Cincuentenario, que señala que su estreno en primera se produjo en 1914.
Cabe destacar que no acudió al campeonato sudamericano de 1922 disputado en Río de Janeiro, puesto que había sido sancionado por Rosario Central. Asimismo la Liga Rosarina inhabilitó al futbolista y le hizo saber a la Asociación Argentina, que había requerido sus servicios para el evento internacional, que estaba suspendido. El motivo que originó el inconveniente fue que no se presentó a un compromiso válido por la copa Vila ante Riberas del Paraná, que ganó por 3 a 1 en la cancha que el conjunto auriazul tenía en inmediaciones de la parada Castellanos, sita entre las calles Iriondo (ahora Ingeniero Thedy) y Facundo de Zuviría (hoy Central Argentino). Por tal razón su equipo tuvo que afrontar dicho cotejo con diez hombres durante todo el primer período, hasta que en el complemento llegó para ingresar Ennis Hayes.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Zenón Díaz

Zenón Díaz, con la camiseta de Rosario Central en el año 1911.

Zenón Díaz, que nació en San Marcos, provincia de Córdoba, el 8 de febrero de 1881, fue un brillante zaguero, que se desempeñó en la primera época de Rosario Central. Conozcamos su historia:


En la revista Cincuentenario del mencionado club, editada en 1939 cuentan que su descubridor fue el señor Miguel Green, que junto a Jackson (1), tras salir de los talleres del ferrocarril Central Argentino, de donde eran funcionarios, observaron en la calle a un grupo de jóvenes que practicaban un juego popular llamado la ronda, que se desarrollaba al igual que el fútbol con un balón. Entre ellos se encontraba Zenón Díaz, que demostró tener buenos reflejos con las manos, por eso lo llamaron para que se desempeñara como arquero en Central. Luego cambió su posición a la de fullback (zaguero), donde conquistó al aficionado auriazul por su entrega y eficacia.
En una entrevista realizada por el semanario Reflejos, el 30 de diciembre de 1924, el propio Zenón contó que: “recuerdo que mi debut en ese puesto y en el football fue obra de la casualidad. ¿No es cierto, viejo Hayes?” (Refiriéndose a Harry Hayes, ex jugador de Central, que estaba al lado de él). Éste último añadió: “ciertamente un sábado a la tarde los muchachos se hallaban practicando porque al otro día les tocaba jugar con Plaza Jewell (Atl. del Rosario), el fuerte eleven (en el periódico resaltaron que lo dijo con un marcado acento inglés de antaño) y les hacía falta un arquero; a todo esto Zenón, que las oficiaba (sic) de espectador, se lucía al contener cuanta patada lograba llegar a su alcance. Así las cosas, empezó a llamar la atención y he aquí que dos señores influyentes (por M. Green y Jackson) lo propusieron para llenar la vacante y de este modo, el que más tarde defendería con altura los colores argentinos en las bregas internacionales hizo su debut en el balompié nada menos que con Plaza Jewell.” Luego Zenón Díaz agregó que perdieron por 2 a 1, “pero créame que uno de los tantos fue de esos goles que hacen época” (aludiendo a que fue un golazo). Según él esto ocurrió hacia el año 1900. Posteriormente dijo que jugó de arquero unos cuantos partidos y que no le agradaba mucho porque tenía que estar en el arco y lo que él prefería era correr.
Comenzó a jugar en el primer equipo de Rosario Central en 1903, siendo jugador canalla hasta su retiro acaecido en 1919, cuando contaba con 38 años de edad. Su último encuentro lo disputó ante Newell’s Old Boys, en el Parque Independencia, el 4 de mayo. En aquel cotejo, que culminó empatado 2 a 2, arrancó jugando en su puesto natural de zaguero, pero en los minutos finales del partido tuvo que reemplazar en el arco a su sobrino Octavio Díaz. Paradójicamente se retiró del fútbol actuando como arquero, posición en la que inició su carrera futbolística.
Gracias a sus notables desempeños fue citado para vestir la casaca del combinado de la Liga Rosarina, que enfrentó al Nottingham Forest de Inglaterra el 16 de junio de 1905. A pesar de la dura derrota de 5 a 0 sufrida por el elenco rosarino, fue convocado para jugar en el representativo nacional, ante el mismo rival el 29 de junio. En tanto su último partido en  la selección Argentina, fue en 1916, cuando cayó derrotado ante Uruguay por 3 a 1. Mientras que protagonizó su último partido internacional el 9 de julio ante el seleccionado celeste en la cancha de Gimnasia y Esgrima de Rosario, defendiendo la divisa de la Liga Rosarina.
Se consagró en la Liga Rosarina en varias oportunidades y también obtuvo el título de campeón argentino, al conquistar con Rosario Central la Copa Ibarguren, correspondiente a 1915, que definió el 30 de abril de 1916, tras ganarle a Racing Club. Además con el cuadro auriazul ganó la Copa Competencia Jockey Club y la Copa de Honor Municipalidad de Buenos Aires, ambas en 1916. En tanto que con el combinado nacional disputó innumerables partidos internacionales, saliendo subcampeón sudamericano en 1916.
El negro Zenón Díaz era un defensor seguro, que se hacía dueño del área, ya que era muy difícil pasarlo. Asimismo eran muy famosas sus barridas hacia los pies de los delanteros, para quitarles el balón, cuando éstos intentaban eludirlo. Es importante remarcar que se destacó en una época en donde la mayoría de los futbolistas eran de origen británico, siendo Zenón uno de los primeros criollos en sobresalir en el juego de los ingleses locos.
Nota: Zenón Díaz además de desempeñarse como jugador de fútbol, trabajó en los talleres del ferrocarril Central Argentino. También es importante remarcar que su hermano era el zaguero Juan Díaz, padre del destacado guardameta Octavio Díaz.
(1): Miguel Green y Jackson además de ser funcionarios del ferrocarril Central Argentino, fueron fundadores y jugadores del Central Argentine Railway Athletic Club (a partir de 1903 Rosario Central).

martes, 11 de mayo de 2010

Grandes jugadores de la historia de Rosario: Harry Hayes


Harry Hayes, con la camiseta de Rosario Central hacia la década del ’20.

De padres inmigrantes ingleses Juan Enrique Harry Hayes nació en la ciudad de Rosario el 1° de enero de 1891. De muy pequeño dio muestras de tener un gran talento para el fútbol, puesto que en el patio de un colegio inglés donde se educó se divertía jugando con la pelota. Cuentan que ya desde niño tenía una pegada muy fuerte y era frecuente que rompiera algún vidrio de una ventana o vidriera.
Comenzó su carrera futbolistica desde chico en Argentino (actual Gimnasia y Esgrima). En 1905, cuando contaba con catorce años de edad pasó a Rosario Central, que pagó la cifra de cinco pesos por su pase. De esta manera se convirtió en el primer jugador en ser transferido en Rosario.
En la entidad auriazul debutó en la máxima categoría en 1907 y permaneció en el primer equipo hasta 1926. Logró siete títulos en la Liga Rosarina y a nivel nacional se acreditó el Concurso por Eliminación de 1913, la Copa Ibarguren de 1915, la Copa de Honor Municipalidad de Bs. As., la Copa Competencia Jockey Club en 1916 y la Copa Competencia Asociación Amateur en 1920, todos defendiendo la casaca canalla.
En la selección Argentina disputó 21 encuentros y anotó 8 tantos. Asimismo con la camiseta albiceleste se adjudicó la Copa Lipton en 1916 y fue subcampeón del Sudamericano del mismo año.
Harry Hayes era poseedor de una extraordinaria capacidad goleadora, además de tener una gambeta que enloquecía a los defensores rivales. Otras de sus cualidades eran la precisión para dar pases cortos y el potente remate.
El Maestro, como también se lo apodó a Harry Hayes no fue el único de su familia que se desempeñó en el ámbito del fútbol, ya que su hermano fue el futbolista Ernesto Ennis Hayes, que también defendió los colores de la casaca auriazul y años más tarde su hijo, del mismo nombre que su padre, se destacó en Rosario Central.

miércoles, 14 de abril de 2010

Grandes jugadores de la historia de Rosario: José Pinoto Viale

José Pinoto Viale posando para la posteridad con la casaca de Newell's Old Boys.

En los albores del siglo XX arribó a Rosario procedente de la localidad de Centeno, José Viale, que por entonces era un chico de diez años.
Una vez llegado comenzó a cursar en el Colegio Comercial Anglo Argentino, aquel que regía don Isaac Newell. Allí descubrió de qué se trataba el fútbol. Cuentan que en uno de sus primeros días en el establecimiento, mientras los alumnos del colegio jugaban a la pelota, Pinoto, como se lo apodaba a Viale, observaba con curiosidad la actividad que realizaban los estudiantes. Atentamente seguía las instancias del juego hasta que se detuvo a mirar los arcos y preguntó para qué eran esos palos. A lo que le contestaron que los jugadores intentaban que la pelota entrara por ahí y quien más veces lo lograba ganaba el partido. Una explicación simple que el joven comprendió rápidamente. Tan bien lo entendió que en un breve lapso de tiempo llegó a ser el mejor jugador de la escuela. Luego militó en las filas de Newell’s Old Boys, donde fue campeón en el primer torneo de la Liga Rosarina en 1905.
Sus excelentes desempeños lo llevaron a vestir la camiseta de la selección Argentina, donde debutó el 15 de agosto de 1908 en el empate 2 a 2 ante Uruguay en Montevideo por la copa Lipton. El partido fue presenciado por siete mil personas y la formación del combinado albiceleste fue con: Wilson; J. G. Brown y M. Murphy; P. Brown, C. Buchanan y L. Vernet; Amadeo, M. Susán, A. C. Borwn, E. Brown, J. Rossi y José Viale. En la selección nacional disputó once encuentros y marcó cinco tantos.
Un episodio trascendental en su carrera se produjo el 20 de junio de 1909, cuando el conjunto inglés del Tottenham Hotspur visitó la ciudad de Rosario para jugar un encuentro amistoso ante el seleccionado de la Liga Rosarina. En el elenco local actuó el gran Pinoto, que tuvo una labor extraordinaria, sencillamente volvió locos a los defensores británicos con sus endiabladas gambetas. Al término del cotejo los dirigentes ingleses ofrecieron contratarlo. Viale rechazó la oferta y decidió seguir en Newell’s, ya que tenía un gran afecto por la institución que lo vio nacer futbolísticamente. Además argumentó que se sentía muy cómodo en la ciudad de Rosario. Todo un ejemplo de humildad y amor por la camiseta. Lució la casaca rojinegra por muchos años y fue considerado el mejor en su puesto de puntero izquierdo. Poseedor de una muy buena pegada y malabarista con la pelota, deslumbró al público con su juego vistoso y eficaz.