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domingo, 12 de septiembre de 2010

Charrúas



Alejandro Berruti sin saberlo bautizó para toda la historia a los hinchas y jugadores de Central Córdoba.


Si a un futbolero rosarino le preguntás por un charrúa, lo primero que se le viene a la cabeza es un aficionado de Central Córdoba. Pero, ¿por que? Veamos el motivo de este distintivo mote.

Para conocer el origen de dicho apodo es preciso remontarse en el tiempo hasta 1911. En el citado año en una de las tantas reuniones del Consejo Directivo de la Liga Rosarina de Football discutieron Claro Arturo Charras, representante de Ferrocarril Córdoba y Rosario en la liga y Alejandro Berruti, que además de ser miembro del consejo, era un reconocido crítico teatral y periodista de la época, de un estilo marcadamente sarcástico. Tras el altercado al otro día en el extinto diario La Nota, Berruti calificó de manera irónica de charrúas, tanto a Claro Charras, como también a su hermano Juan, sin saber que de esa forma bautizó para siempre con ese nombre a todos los hinchas y jugadores del viejo Central Córdoba. Este apelativo que nació luego de una pelea fue aceptado por todos los simpatizantes de la entidad de Tablada, que hoy se sienten orgullosos de ser charrúas. Claro Arturo Charras fue uno de los baluartes del equipo de Ferrocarril Córdoba y Rosario, a él le fue dirigida la irónica calificación de charrúa por parte de Alejandro Berruti.

Nota: Hasta 1915 el nombre del club de Tablada fue Córdoba and Rosario Railway Athletic Club, cuya traducción al castellano era Ferrocarril Córdoba y Rosario.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Leprosos

Las paredes de la escuela de Newell habrían sido comparadas con las de un leprosario por sus rivales, dando origen al apodo que ostenta el club rojinegro.


En muchas ocasiones los apelativos de los clubes de fútbol se originaron como adjetivos descalificativos, que con el correr del tiempo fueron adoptados, convirtiéndose en estandartes de aquellos equipos a los que fueron atribuidos.
Ese es el caso del mote que lleva consigo Newell’s Old Boys, que es conocido por todos como La Lepra, por consiguiente sus hinchas y jugadores como leprosos. El origen del apodo al igual que el de su tradicional adversario, tiene dos hipótesis que pugnan entre sí. Una (la más conocida) indica que en los años ‘20 se habría organizado un partido amistoso entre Newell’s y Central, cuya recaudación iba a ser destinada a beneficio de los enfermos de lepra del Hospital Carrasco. Cuentan que el elenco rojinegro aceptó disputar dicho cotejo, en contraposición de su archinémesis, que se negó a hacerlo. Por tal motivo quedó bautizado para siempre como leproso. Es posible que ello haya sucedido, ya que era muy común en esa época que grupos de damas de caridad organizaran este tipo de encuentros a beneficencia. De todos modos no existen datos concretos al respecto y la versión no ha sido confirmada nunca con fundamentos certeros. También conviven distintas adaptaciones de lo sucedido, por ejemplo hay algunas fuentes que citan al Patronato de Leprosos, como el destinatario de la ayuda del supuesto clásico. Hay muchas preguntas por hacerse. Una de ellas es: ¿En que año se iba a jugar el mencionado partido? Lo cierto es que no lo hemos podido corroborar hasta el momento.
La otra versión se remonta al Colegio Comercial Anglo Argentino, que había fundado don Isaac Newell. Allí los alumnos del internado jugaban a la pelota en el patio en los recreos. Según el imaginario popular las paredes de dicho establecimiento se asemejaban a las de un leprosario, por tal razón desde afuera les gritaban ¡leprosos!
En conclusión por una razón u otra Newell’s pasó a tener el mote de leproso, que es llevado con orgullo por sus hinchas, que cada vez que ven a su equipo corean alentando a La Lepra.
Nota: El Colegio Comercial Anglo Argentino, sito en la calle Entre Ríos 139, en 1928 pasó a ser la escuela Nacional n° 2.

domingo, 22 de agosto de 2010

Canallas


En la fotografía podemos observar la cancha del club Belgrano (en el medio de la foto), situada en el barrio homónimo, donde los hinchas de Central se convirtieron en "canallas" en el año 1928.
El mote de canallas es una marca registrada para los hinchas y jugadores de Rosario Central, ya que desde hace muchísimos años se los conoce con ese apelativo. Pero cual es el origen de dicho apodo. Hay dos hipótesis distintas en brega. La primera de las versiones indica que se organizó un partido entre los dos rivales más tradicionales de la ciudad de Rosario a beneficencia de los enfermos de lepra del Hospital Carrasco. El elenco auriazul se negó a disputar el mencionado encuentro, por ende se lo bautizó como canalla, ya que se había negado a jugar el cotejo en ayuda a aquellas personas que padecían el mal de Hansen. Esta teoría es la más difundida y aceptada por todos, pero lo cierto es que aun no hemos podido comprobar la fecha en que se llevaría a cabo el citado encuentro. Algunos historiadores lo ubican por la década de 1920, pero no dan más precisiones al respecto. Se podría decir que se ha convertido casi en un mito, que va más allá de su veracidad.
En contraposición se sitúa la segunda de las versiones, que parece tener más autenticidad, puesto que se menciona la fecha en la que se suscitó. Cuenta Cipriano Roldán en su obra titulada Anales del Fútbol Rosarino que en el mes de julio del año 1928 se enfrentaron los cuadros de Belgrano y Rosario Central, en la cancha que los primeros poseían en las intersecciones de las calles Marcos Paz, Derqui, Fraga y Perú. Se presumía que iba a ser un partido de alto riesgo, debido a que ambas parcialidades se tenían un cierto resquemor. Esa tarde el equipo celeste se impuso por 5 a 4, causando el malestar de los simpatizantes visitantes, que al momento de salir del reducto prendieron fuego las lonas que se habían colocado alrededor de la cancha para evitar la mirada de los curiosos ajenos a la contienda que estaban afuera. Lo peor sucedió cuando las llamas se expandieron por los cuatro rincones del terreno de juego. Al parecer los hinchas del conjunto local se enfurecieron de sobre manera por el terrible agravio contra sus instalaciones y comenzaron a insultar a sus oponentes. Según Roldán les gritaban a viva voz ¡Son unos canallas! ¡Son canallas!

viernes, 16 de julio de 2010

Los Salaítos

El apodo de un club o equipo de fútbol es su marca registrada, su manera de identificarse ante el rival. Los hinchas lo llevan con orgullo y lo sienten propio. Algunos comenzaron siendo apelativos descalificativos por parte de sus más férreos oponentes, pero con el tiempo los fueron adoptando y se identificaron con ellos. En otras ocasiones los motes surgieron por anécdotas que sucedieron en algún pasado remoto, que se recuerdan y perduran en la memoria colectiva de todos los hinchas o en otros casos responden a diferentes motivos.

A continuación la historia de uno de los motes más característicos de nuestro fútbol, el de Argentino, que se originó en los primeros años de existencia del club y lo ha acompañado a lo largo de toda su historia:

El apodo que ostenta hoy en día Argentino es bastante particular y distintivo, ya que ningún otro equipo tiene el mismo sobrenombre. Pero para saber el por que de ese seudónimo, hay que remontarse a los primeros años de existencia del club, más precisamente a la vieja cancha de Embarcaderos, donde un vendedor ambulante de origen español, llamado José Pernía, pregonaba los lupines que vendía, gritando: “¡A los altramuces! ¡Salaítos, salaitos los tengo! Luego una tarde cuando se disputaba un decisivo encuentro con la cancha abarrotada de público, al producirse un gol, la señora Isabel, esposa del mercader ibérico, vociferó: "vivan Los Salaitos y dulces". Fue así que estos dos inmigrantes, oriundos de Cádiz, que se radicaron en Rosario, junto a sus hijos, bautizaron con ese mote a la institución de zona norte, el cual ha sido motivo de orgullo para hinchas y jugadores, durante toda su historia y lo sigue siendo en la actualidad.

Nota: Embarcaderos Córdoba y Rosario, cuya cancha quedaba ubicada en bulevar Avellaneda y Gorriti, fue el primer nombre que tuvo el actual Argentino.