viernes, 15 de mayo de 2015

La cancha del cruce

La tribuna oficial de la cancha del cruce.
El primer campo de juego que tuvo Central Argentine Railway Atheltic Club (desde 1903 Rosario Central) se situó entre los antiguos portones 3 y 4 del ferrocarril Central Argentino. Esos terrenos, que quedaban ubicados en inmediaciones del paso de Las Cadenas (hoy pasaje Celedonio Escalada), eran propiedad del ferrocarril y por intermedio de los señores W. Lucas y T. Russel el club pudo instalar su cancha de críquet, donde luego se practicó también fútbol. Posteriormente en 1896 se mudó entre la avenida Alberdi y Jorge Harding, en unos terrenos que pertenecían al señor Oldendorff.
Luego llegamos al año 1902, cuando se instaló en la denominada Quinta Sanguinetti. De ese field nos ocuparemos en la presente nota, describiendo cada rincón de él, como si retrocediéramos imaginariamente en el tiempo y pudiéramos aunque sea por un instante dar un recorrido, para observar con detenimiento su fisonomía.
La denominada “cancha del cruce” se ubicó entre las calles Catamarca, Constitución y Castellanos. Se la conocía de esa manera, ya que se encontraba unas pocas cuadras al oeste del cruce Alberdi. Las adyacencias del campo de deportes contaban con pocas edificaciones, la que más sobresalía era una de dos pisos, llamada Villa Sanguinetti (tenía el apellido de sus propietarios), que se levantaba al sudoeste de la cancha, cercana a la calle Alsina y al extremo de una larga casa con cuartos (en el censo 1910 figura como conventillo), que como la Villa, miraba a la cancha.
Allí se podía acceder viajando en el tranvía de la línea 5, con recorrido final en el pueblo Alberdi (a partir de 1918 fue anexado a Rosario como barrio).
El predio tenía unos 15.000 m2, de los cuales alrededor de 5.000 pertenecían al ferrocarril y el resto a los sucesores de Bernardo Sanguinetti.
Los alrededores de la cancha estaban cubiertos casi en su totalidad por pastos altos, en tanto Wladimir Mikielevich afirmó en su nota ¡Aquella cancha del viejo “Talleres”! que al norte el reducto lindaba con varias vías, mientras que en el extremo este cerraba la calle Catarmarca a unos cien metros al oeste de Constitución. En tanto que en la parte sur sucedía lo mismo con Castellanos, que estaba cortada por la cancha cien metros al norte de Tucumán y la continuación de Catamarca seguía cerca de veinte metros antes de llegar hasta Alsina. Cabe destacar que por aquellos años no existía la actual calle Bordabehere, que fue abierta posteriormente al sur de los terrenos del F. C. C. A.  
Ya hemos llegado…ahora entremos por el portón que se situaba por Castellanos y demos una recorrida por dentro.
Al campo de juego, que estaba cercado por un alambrado, lo bordeaba un espacio libre, desde donde se podía mirar los partidos. Al sudeste se levantaba una casilla de madera, que hacía las veces de vestuario o incluso se utilizaba como depósito. Además contaba con una tribuna, que medía unos veinticinco metros y estaba pintada de verde. La grada tenía un cartel donde se podía leer “para socios solamente”. En la planta alta de la misma casi siempre concurrían damas de recatado comportamiento.
Cuenta Wladimir Mikielievich que los días en que se disputaban partidos importantes se colocaban por la parte interior del alambrado unas fajas confeccionadas con bolsas de arpilleras para impedir ver el encuentro a aquellos que no abonaban los cincuenta centavos que costaba la entrada. Sin embargo había quienes burlaban este impedimento, subiéndose a los techos de los vagones de carga, que permanecían casi siempre estacionados sobre las vías, que se encontraban muy cerca del sector norte del campo de juego. De todas formas esta intrépida manera de presenciar los cotejos tenía sus riesgos, debido a que en más de una ocasión, los hinchas debían saltar rápidamente y huir al escuchar la pitada de las locomotoras de maniobra, porque podía ponerse en movimiento la fila de vagones. Asimismo añadió que muchas veces sospechó, ante la reiteración en la misma tarde de los toques de silbato, que éstos eran efectuados por maquinistas contratados por las autoridades del club. También asustaban a los fanáticos los silbatos de los trenes que circulaban por las vías paralelas, vinculando Rosario con Cañada de Gómez, Pérez y Casilda.
Rosario Central permaneció en la cancha del cruce hasta 1918, cuando un buen día desarmaron el alambrado, la casilla y la tribuna. El nuevo reducto canalla o de “talleres” (como se lo apodaba por ese entonces) se trasladó en inmediaciones de la parada Castellanos, entre las calles Iriondo y Facundo de Zuviría (hoy Central Argentino), no tan lejos de la Quinta Sanguinetti, en un predio que también le pertenecía al ferrocarril.

sábado, 11 de abril de 2015

La cancha de Central Córdoba, símbolo de Tablada Primera Parte


Vista panorámica del estadio Gabino Sosa.
A diferencia de otros clubes, Central Córdoba siempre tuvo su cancha ubicada en una misma zona, por tal razón la entidad charrúa se identifica con Tablada, ya que su estadio forma parte de la fisonomía del barrio, donde se forjó y en el cual sigue emplazado, con una capacidad para recibir alrededor de 17.000 espectadores. 
El primer campo de juego con que contó se situó en las intersecciones de las calles Ocampo, Buenos Aires, bulevar Rosarino (actual bulevar 27 de Febrero) y 25 de diciembre (hoy Juan Manuel de Rosas), en los terrenos que ocupaban Pedro Alles y Juan Ventura. Cabe mencionar que en la esquina de dicho lugar se encontraba el antiguo café de Díaz. Poco tiempo después mudó su field muy cerca de allí (25 de Diciembre entre Viamonte y Ocampo) y finalmente en 1907 se instaló entre las calles Virasoro, Gálvez, 25 de Diciembre (hoy J. M. de Rosas) y 1° de Mayo, donde todavía se encuentra el estadio charrúa.

En los primeros años de existencia el club Ferrocarril Córdoba y Rosario (desde 1914 Central Córdoba) mantuvo una estrecha relación con la empresa de ferrocarril del mismo nombre (de donde provenían la mayoría de los integrantes del club), que le permitió utilizar el hall de la estación de trenes para la realización de asambleas y le cedió una oficina dentro de la misma para que sirva de secretaría del club. Asimismo le alquiló sin costo alguno el terreno donde se erigió la nueva cancha, que se ubicó al lado de la playa de maniobras y depósitos de carga de la estación.
En la fotografía se pueden apreciar los aserraderos Chiesa hermanos, la playa de maniobras del ferrocarril Córdoba y Rosario y la cancha del club del mismo nombre. 
Posteriormente las diferentes compañías que formaban la empresa de ferrocarril Córdoba y Rosario se fusionaron en una sola, cambiando su denominación a ferrocarril Central Córdoba. Asimismo se creó la Compañía Ferroviaria de Tierras, que era la encargada de administrar las propiedades del ferrocarril de firma británica. Debido a este hecho se puso en duda la cercana vinculación entre el club y el ferrocarril, pero pese a las preocupaciones de los dirigentes charrúas, los directivos del F. C. C. C. le permitieron seguir ocupando el predio donde tenía su cancha sin cobrarle peso alguno, hasta que en 1916 se llegó a un acuerdo con la nueva compañía, celebrándose un contrato de alquiler. Además ese año se colocó el alambrado alrededor del campo de juego y se levantó una casilla de madera, que contaba con un techo de paja y piso de tierra. Luego en 1920 se efectuó una reforma en la cancha, se derribó la antigua casilla y en su lugar se construyó un pabellón más amplio, que ofrecía una mayor comodidad. El mismo contaba con trece metros de largo, tres compartimientos, secretaría y anexos. También corrieron el terreno de juego trece metros al este.
A principios de la década de 1920 el club levantó en su campo de deportes las primeras tribunas, que fueron cuatro gradas de tablones de madera de sesenta centímetros de ancho colocadas en la parte este.
Aspecto de la tribuna popular de tablones de madera en 1935. 
En el mes de abril de 1931 la empresa constructora Chaina & Cía. construyó una tribuna con una estructura metálica, con tablones de madera, de cien metros de ancho, diez de largo y seis de altura, en dos tramos separados en su parte central por un espacio libre de casi cinco metros y medio de ancho y cinco de altura. La nueva grada reemplazó a las ya existentes en el sector este. Para la realización de la obra, que demandó solamente siete días, se utilizaron cuarenta toneladas de hierro.
 Cabe mencionar que la Compañía  Ferroviaria de Tierras le alquiló la cancha a Central Córdoba por muchos años, hasta que gracias a un mancomunado esfuerzo de dirigentes y socios charrúas en 1958 la institución sureña logró comprar los terrenos donde se erige su estadio.

sábado, 21 de marzo de 2015

Entrevista a Alberto Libonatti (hijo de Julio Libonatti)

En el mes de agosto del año 2012 tuve el agrado de realizarle una fantástica entrevista a Alberto Libonatti, hijo del extraordinario delantero Julio Libonatti, que fue figura de Newell’s Old Boys, Torino y las selecciones de Argentina e Italia.
La nota la hice a pedido del periodista italiano Alberto Facchinetti, quien estaba escribiendo un libro sobre la vida de Julio Libonatti. Finalmente la misma forma parte del libro Il Romanzo di Julio Libonatti (en castellano: La novela de Julio Libonatti). Una excelente biografía muy completa a cerca de la vida del jugador rosarino, que mezcla realidad, con algo de novela.
Julio Libonatti, con la camiseta de Newell's Old Boys en 1921.

A continuación la entrevista a Alberto Libonatti (nació en Turín, Italia en 1929), ingeniero mecánico e hijo del recordado futbolista Julio Libonatti:

¿De qué parte de Italia eran oriundos los padres de Julio Libonatti?
“Eran italianos del sur, de Calabria”.
Su padre fue el goleador del seleccionado argentino campeón del Sudamericano de 1921.
“Claro, hizo tres goles, contra Brasil, Paraguay y Uruguay (era un cuadrangular). Él siempre me contaba que en el partido final contra Uruguay,  un compañero intentó tirar al arco y le salió mal, de casualidad le cayó la pelota a él, que anotó el gol del triunfo”.
¿Qué otra anécdota recuerda que le haya contado su padre? 
Una vez jugó contra los españoles, que tenían un arquero llamado El divino Zamora. Me contó – esto era muy personal- que en un tramo del partido mandaron un centro alto sobre el arco español y mi padre le gritó en castellano al arquero ¡déjala! y Zamora la dejó… Después fue a protestarle al referee, que no le creyó, ¡claro cómo iba a escuchar una palabra en español dicha por un italiano!”
Fue muy trascedente lo de su padre, ya que fue el primer jugador sudamericano en ser transferido a Europa.
“Claro, además no fue a la pesca, sino que fue contratado directamente por un dirigente del Torino, que vino aquí y se lo llevó”.
¿Qué recuerdos tiene de su infancia en Italia, junto a su padre?
“Y muchos… Vine de Italia a los ocho años, había hecho allá la seconda clase, vine acá y empecé directamente segundo gado.
Me acuerdo que él (por Julio Libonatti) se juntaba mucho con los jugadores y cuando yo iba a veranear con él en las montañas, en los Alpes, iba todo el equipo de Torino, es decir iban todos juntos de vacaciones. También en un pueblito de la costa, que se llama la Costa Azzurra en Italia, que es una prolongación de la Costa Azul francesa, cerca de San Remo, en un lugar llamado Diano Marina, se juntaban todos los jugadores. Yo me acuerdo de eso, era una costa chiquita, nada espectacular”.
Era un grupo unido, ya que veraneaban todos juntos.
“Sí, yo creo que era un grupo muy unido. Veraneaban juntos deliberadamente para distenderse”.
¿Con que jugador o compañero tenía mejor relación su padre?
“Con Orsi (Raimundo Orsi, era jugador argentino de Juventus) y con Baloncieri (compañero de Torino), eran los más cercanos, los que venían a mi casa”.
Era un equipo y una sociedad muy grande el Torino en esa época, incluso su padre es muy recordado.
“Sí, en esa época ganaban casi siempre. Yo recuerdo que cuando estuve en Italia en el ’61 iba por razones laborales a los hoteles o las fábricas y me preguntaban: ¿Libonatti? ¿Pariente del giocatore? Y yo les contestaba sí, mi papá. ¡Oh! Hacían gestos de admiración y de alegría, lo recordaban mucho. Claro pasó casi diez años jugando en Italia, además era más reciente que acá (por Argentina).
En una ocasión por un tema laboral fui a ver a un ingeniero, que me dijo ¡usted es Libonatti! , usted me hizo rejuvenecer 20 años, yo era hincha del Torino, iba a todos los partidos, tengo muchos recuerdos de su padre. Es más recuerdo que usted entraba a la cancha de la mano de su padre”.
En los años posteriores su padre fue muy reconocido por los directivos del Torino.
“Cuando el Torino Símbolo jugó con River Plate (26 de mayo de 1949), en un partido homenaje a los futbolistas que se estrellaron en Superga -una colina que recuerdo, yo soy italiano, donde hay un monasterio de cappuccini- a mi papá lo invitaron a ver el partido y me contaba que muchos de los dirigentes que estaban eran de su época”.
Una vez leí en un antiguo periódico (diario La Acción de Rosario de 1937) que su padre tenía un comercio en Italia. ¿Es cierto eso?
“¡No!, curiosamente algunos de sus compañeros de equipo, de Torino si tenían. Digamos que fueron más habilidosos que él. Se imagina que ser un futbolista famoso y además tener un negocio tendría un valor comercial muy grande”.
¿Es cierto que Julio Libonatti perdió todo su dinero en Italia?
“Eh… Mi padre era de esas personas de bolsillo agujerado (sic), es decir generoso. Yo recuerdo con gran indignación de mi madre que venían tipos a pedirle dinero y él se los daba. Y no es que en Italia tenía una vida fastuosa, es decir vivíamos bien, pero nada más. Sus compañeros de equipo tenían autos, que en esa época era bastante notorio, pero él no. Creo que no tenía control del dinero que ganaba y debe haber sido un jugador bien pago, porque incluso fue convocado a la selección italiana”.
Tengo entendido que Julio Libonatti retornó a Argentina en 1937. ¿Qué motivos ocasionaron el regreso de su padre?
“Nosotros regresamos en el ’37, él se vino un año más tarde, porque tenía que terminar un contrato como entrenador. Los parientes de mi madre nos llamaron para que nos volviéramos. Era una época difícil, porque había sido un poco antes la guerra en Abisinia, España estaba en plena guerra civil y al año siguiente Italia invadió Albania. Así que se venían venir la guerra.  Yo fui criado en la época fascista”.
¿Qué recuerdos tiene de esa época en particular?
“No se nos machacaba, pero se nos imponía mucho la idea de la patria, eran muy nacionalistas. Había una organización juvenil, a parte de los camisas negras, que eran los Balilla. Pero nosotros en la escuela primaria no éramos Balilla, sino Figli della lupa (hijos de la loba, en alusión al mito de la fundación de Roma). Teníamos un uniforme, que era una camisa negra, pantalón corto verde, medias tres cuartos verdes, zapatos negros y dos tirantes blancos, que se cruzaban con una letra m grande”.
Su abuelo, el padre de Julio, era contratista y  junto a sus hijos ayudaron a construir una tribuna de ladrillos (ya demolida) en la cancha de Newell’s Old Boys, la cual fue conocida por varios años como la tribuna Libonatti.
“Ah eso no lo sabía. Claro todos eran albañiles y también pintores”.
¿Cómo se llamaba su abuelo (el padre de Julio)?
 “Antonio, lo recuerdo muy viejito, vio que hay abuelos más viejos que otros”.
¿Cuántos hermanos tenía su padre?
“Yo no me acuerdo… Pero serían siete u ocho. Julio de todos los hermanos era el menor. Eran muy distintos uno del otro, no parecían hermanos”.
Además de su padre, Humberto y Vicente Libonatti también fueron futbolistas.
Sí es cierto, según dicen mi padre era mejor que Humberto. Mi papá tenía una particularidad, que le pegaba con los dos pies, era ambidiestro, una cosa rara. Además era muy rápido, acá (en Argentina) lo llamaban El potrillo”.
¿Y  usted jugó al fútbol? ¿Le gusta?
“Si jugué, me gusta mucho el fútbol, pero deje de ver fútbol desde la época de Pontoni, Cantelli, Morosano y Ferreyra (famosa delantera de Newell’s Old Boys de los años ’40). Era un equipazo, después deje de ver fútbol”.
Y su padre, Julio, cuando regresó a Argentina, ¿iba a ver fútbol?
“¡No! para nada, no fue más a ver fútbol acá, no sé por qué”.
En cambio su tío, Humberto, si estuvo ligado después de su retiro al fútbol y a Newell’s.  
“Humberto trabajó muchos años en Newell’s, era el canchero, el encargado de cuidar la cancha”.
¿Qué otros parientes directos quedan aún?
“Mi hermana Betty (Beatriz), que es mayor que yo y vive en Buenos Aires, además mi otra hermana menor que nació igual que yo en Italia. Betty nació en Argentina”.
¿A qué se dedicó su padre cuando retornó a Argentina?
“Trató de meterse como entrenador – en esa época se lo llamaba entrenadores a los directores técnicos- y estuvo en Mendoza un tiempo, pero no funcionó”.
Digamos que después de eso  se alejó del mundo del fútbol.
“Sí, incluso como dije antes no le gustaba ir a ver partidos de fútbol, lo que sí veía es algún televisado. Él siempre le huyó al contacto con la gente en ese sentido. No era de frecuentar mucha gente, sin embargo era muy querido”.
¿Qué otros trabajos tuvo?
Era un tipo muy ordenado, él trabajó acá (en Argentina) en el ministerio de trabajo provisorio.

La entrevista fue publicada en el libro “Il Romanzo di Julio Libonatti”, de Alberto Facchinetti:
http://incontropiede.it/prodotto/romanzo-julio-libonatti-alberto-facchinetti/

miércoles, 18 de marzo de 2015

Copa Vila 1914

Formación de Rosario Central, que se adjudicó el campeonato Vila de 1914. 
Tras la disolución de la efímera Federación Rosarina de Football, los clubes disidentes volvieron a la Liga Rosarina de Football. Por tal motivo a los equipos que disputaron la copa Vila de 1913 se les sumaron Rosario Central, Tiro Federal y Sparta, que retornaron a la mencionada entidad. Mientras que Embarcaderos Córdoba y Rosario (después Nacional y hoy Argentino), luego de su participación en la Federación, intervino por primera vez en la Liga. Asimismo Aprendices Rosarinos ascendió nuevamente a la máxima categoría, luego de jugar un año en segunda. Cabe señalar que Unión de Santa Fe, canceló su afiliación a la Liga, por lo tanto no intervino del certamen. Tampoco lo hizo su coterráneo Brown, que luego de formar parte del campeonato de la Federación Rosarina en 1913, al año siguiente sólo participó en la Liga Santafesina.
Por lo tanto el campeonato Vila de 1914 contó con la participación de once equipos, que jugaron un torneo todos contra todos a dos ruedas.
El vencedor de dicho certamen fue Rosario Central, que cosechó 39 unidades, cinco más que su escolta Newell’s.
La campaña del elenco auriazul fue realmente muy buena, ya que de veinte encuentros que disputó, solamente no logró vencer a su rival en uno. Tiro Federal fue el único que pudo sacarle un punto (4 a 4). En los restantes diecinueve partidos se impuso ante su oponente y en la mayoría de ellos con holgura. Anotó noventa y ocho tantos y le convirtieron sólo diez. La gran figura canalla en ese torneo fue Harry Hayes, quien señaló cincuenta y un goles, siendo el goleador del evento.
Las goleadas más categóricas las obtuvo frente a Aprendices Rosarinos, a quien le marcó veintiún goles entre los dos cotejos (11 a 1 y 10 a 0) y ante Atlantic Sportsmen (9 a 0, en una magnifica tarde de Antonio Blanco, que convirtió cuatro goles, los restantes fueron de Federico Flynn-3-, Harry Hayes y Ennis Hayes). También es importante señalar que en 1914 se volvió a disputar el clásico, que el año anterior no se había jugado, ya que Central no estaba afiliado a la Liga. El 25 de mayo con una soberbia actuación de Harry Hayes, que conquistó tres goles, el cuadro auriazul se impuso por 6 a 2 en su cancha de la Quinta Sanguinetti. Los restantes tantos fueron marcados por Antonio Blanco-2- y Ennis Hayes. Mientras que Manuel Paulino González señaló los dos goles del elenco rojinegro.
El plantel de Rosario Central estuvo integrado por los arqueros, Serapio Acosta, Juan Bruno y Crosby; los defensores, Zenón Díaz e Ignacio Romeo Rota; los mediocampistas, Juan Díaz, Francisco Furlong, Pablo Molina, Eduardo Blanco y Alberto Ledesma; los delanteros, Fermín Arrieta, Mario Barbieri, Antonio Blanco, E. Dethier, Federico Flynn, Ennis Hayes, Harry Hayes, Teófilo Pignani, Fidel Ramírez y Alfredo Woodward.

La campaña canalla

1ª F. – 26/04/1914 vs. Embarcaderos 3-0
2ª F. – 3/5/1914 vs. Argentino (hoy G.E.R.) 6-0
3ª F. – 10/5/1914 vs. Aprendices Rosarinos 11-1
4ª F. – 17/5/1914 vs. Provincial 4-1
5ª F. – 25/5/1914 vs. Newell’s 6-2
6ª F. – 7/6/1914 vs. Atlantic Spotsmen 9-0
7ª F. – 21/6/1914 vs. Atl. del Rosario 3-0
8ª F.  – 9/7/1914 vs. Tiro Federal 4-4
9ª F. – 12/7/1914 vs. Sparta 2-0
10ª F. – 19/7/1914 vs. Embarcaderos 7-0
11ª F. – 26/7/1914 vs. F. C. Córdoba y Rosario 4-0
12ª F. – 9/8/1914 vs. Argentino (hoy G.E.R.) 5-0
13ª F. – 15/8/1914 vs. Aprendices Rosarinos 10-0
14ª F. – 26/9/1914  vs. Sparta 5-1
15ª F. – 30/8/1914 vs. Atlantic Sportsmen 3-0
16ª F. – 6/9/1914 vs. Atl. del Rosario 3-1
17ª F. – 18/9/1914 vs. Provincial 3-0
18ª F. – 20/9/1914 vs. F.C. Córdoba y Rosario 2-0
19ª F. – 4/10/1914 vs. Tiro Federal 3-0
20ª F. – 11/10/1914 vs. Newell’s 5-0

Posiciones Copa Vila (Primera División Liga Rosarina de Football) 1914
1º Rosario Central 39
2º Newell’s Old Boys 34
3º Tiro Federal 29
4º F. C. Córdoba y Rosario (hoy Central Córdoba) 22
5º Atlético del Rosario 21
6º Provincial 19
7º Argentino (hoy G.E.R.)18
8º Embarcaderos Córdoba y Rosario 13
9º Sparta 12
10º Atlantic Sportsmen 11
11º Aprendices Rosarinos 2

domingo, 22 de febrero de 2015

Alberdi New Boys

Formación de Alberdi New Boys en 1927.
El 14 de mayo de 1917 se constituyó el Club Atlético Alberdi New Boys, siendo su presidente fundador el señor Francisco Barrera Carrasco. Un año después la institución de barrio Alberdi intervino en el campeonato de segunda división de la Liga Rosarina de Football.  
  Ascendió a primera en 1920 y perdió la categoría en 1926 por resolución de la asamblea. Luego recuperó su lugar en el círculo superior, pero volvió a descender.
No se integró al profesionalismo, implantado en 1931 y siguió interviniendo en la liga amateurs hasta 1933; posteriormente el club se disolvió.
  Sus actuaciones en el círculo superior fueron bastante mediocres y poco se puede destacar de ellas. Dos claras demostraciones de lo paupérrimo que fue su desempeño fueron que en el campeonato de 1922 solamente haya logrado un triunfo (y por cesión de puntos del club Ferrocarril Santa Fe) sobre 15 en juego y que en 1925 se impuso solo en cuatro partidos, de los 28 disputados en esa temporada.
Su mayor logro fue haber conquistado el certamen de la categoría Intermedia en 1927, por lo cual ascendió nuevamente a primera. 
Cabe señalar que la camiseta de Alberdi New Boys era verde y roja a rayas verticales.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Navidad de 1949: El primer partido de la gira de Newell’s por Europa.

El jugador vasco Gaínza, disputando la pelota ante Francisco Lombardo y Juan Carlos Colman de Newell’s. 
El 23 de diciembre de 1949 el plantel de Newell’s Old Boys arribó a la ciudad de Bilbao, donde el día de navidad se mediría frente al Atlético (*), de la citada localidad vasca. Cabe añadir que la delegación rosarina fue recibida por el presidente de la Federación Vizcaína de Fútbol. Al otro día los jugadores visitaron el campo de juego del estadio San Mamés, donde jugarían el primer partido de la gira.
El domingo 25 de diciembre, Ñuls comenzó su periplo por Europa de la mejor manera posible, ya que se impuso con autoridad ante su oponente.  Antes de comenzar al encuentro Newell’s salió a la cancha ovacionado, portando una bandera rojinegra y una enseña española. En tanto que su rival lo hizo llevando una bandera Argentina. Según los medios de la época, incluso los españoles, el cuadro rojinegro demostró un excelente dominio de la pelota,  desplegando un vistoso juego a los toques.
A los siete minutos de iniciado el pleito, Contini, tras eludir rápidamente a Nando y Arambarri,  con un remate fuerte venció la resistencia del guardameta Cayetano, para establecer el 1 a 0 parcial para el elenco visitante. Luego a los 16’ Elio Montaño le cedió el esférico a Basilio Mardizza, quien desde el borde de área anotó el segundo tanto del encuentro a favor del cuadro argentino.  Después de un intento de recuperación por parte de los locales, que recién dispararon al arco rival a los 25’, llegó la tercera conquista rojinegra.  A los 35’ Raúl Contini ejecutó un tiro de esquina, que conectó de cabeza Montaño, mandando el balón al fondo de la red. Faltando un minuto para el cierre del primer período, Telmo Zarra descontó para el conjunto vasco. En el complemento no se produjeron variantes en el marcador, que finalizó con la victoria de Newell’s por 3 a 1. Tras la culminación del partido el público bilbaíno despidió con aplausos a los jugadores leprosos.
Ese fue un espléndido arranque para el equipo dirigido por el “Oso” Gerónimo Díaz, que a lo largo de la gira realizada por el viejo continente cosechó muy buenos resultados. 

Síntesis el encuentro
Jugado el domingo 25 de diciembre de 1949
Atlético Bilbao 1: Cayetano; Mugarra (S.T. Celaya) y Arambarri; Nando, Manolín y Canito; Rafael Iriondo, Venancio, Telmo Zarra, Arrieta y Agustín Gaínza.
Newell’s Old Boys 3: Eusebio Chamorro; Francisco Lombardo y Juan Carlos Colman; Atilio Miotti, Ubaldo Faina (S.T. Juan Bautista Romo) y Roberto Puisegur; Raúl Contini, Basilio Mardizza, Juan Armando Benavidez, Elio Montaño y Marcelo Ortigüela. DT: Gerónimo Díaz.
Goles: 7’ Contini (NOB), 16’ Mardizza (NOB), 35’ Montaño (NOB) y 44’ Zarra (AB).
Cancha: Estadio San Mamés (Bilbao).
Árbitro: Hartley (inglés).

(*)1: El Athletic Club de Bilbao (fundado en 1898) en 1941, cuando España estaba bajo la dictadura de Francisco Franco, debió cambiar su denominación por la de Atlético de Bilbao. Posteriormente en 1970, se derogó la ley que prohibía a los clubes a tener denominaciones extranjeras, por lo tanto recuperó su antiguo nombre, con el cual se lo conoce en nuestros días.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Rosario Central se adjudicó el campeonato de la Federación Rosarina de Football de 1913

Rosario Central, la tarde que goleó a Tiro Federal por 4 a 0, el domingo 20 de julio de 1913.
A finales del año 1912 el clima entre algunos clubes y la Liga Rosarina de Football se tornó hostil. Muchos inconvenientes se suscitaron, causando el alejamiento de éstos de la entidad rectora del fútbol en Rosario. El primer club que se desvinculó fue Sparta, luego le siguió Tiro Federal, cuyos dirigentes mandaron una carta a la Liga, notificándole su desafiliación. Le respuesta fue la expulsión del club tirolense.  Posteriormente en los primeros días del mes de noviembre cuatro jugadores de Rosario Central no se presentaron a jugar un encuentro entre el seleccionado rosarino frente a Uruguay, en un cotejo amistoso por la copa Asociación. Los futbolistas en cuestión fueron Serapio Acosta, Ignacio Romeo Rota, Pablo Molina y Harry Hayes. Ellos se negaron a jugar dicho encuentro, ya que no había sido convocado para el partido su compañero Zenón Díaz. Asimismo le enviaron una misiva a la Liga que decía lo siguiente: “ ha sido excluido del equipo el señor Zenón Díaz por causas que no comprendemos siendo, como ha sido siempre, uno de los mejores defensores del equipo y en más de una ocasión su principal apoyo". A raíz de esto fueron suspendidos por actitud antideportiva los señores Rota, Molina y Hayes. No trascendió el motivo de porqué fue absuelto el arquero Serapio Acosta.  En definitivas la resolución del consejo superior de la Liga Rosarina de Football causó un malestar entre los socios de Rosario Central, que luego de una reunión efectuada el 5 de noviembre decidieron desafiliarse de la mencionada institución.
Los clubes que rompieron su vínculo con la Liga Rosarina conformaron una nueva entidad disidente, que se fundó el 11 de noviembre de 1912. Así nació la Federación Rosarina de Football, que  instaló su sede en la calle San Lorenzo 1220. Asimismo se afilió a la Federación Argentina de Football.
A partir de 1913 la Federación organizó un campeonato de primera división, uno de segunda, uno de tercera y otro de cuarta.
En el torneo de la máxima categoría participaron Rosario Central, Tiro Federal, Sparta, Embarcaderos Córdoba y Rosario (luego Nacional y hoy Argentino) y Brown de Santa Fe.
Mientras que Dublín y Esperanza, intervinieron en los certámenes inferiores, junto a las segundas divisiones de los equipos que militaban en el círculo superior.
El domingo 11 de mayo comenzó el campeonato de primera división de la Federación Rosarina, con dos encuentros inaugurales. Esa tarde en su cancha Embarcaderos Córdoba y Rosario goleó a Brown de Santa Fe por 3 a 0, con goles de Manuel Antuña, Calegaris en contra de su valla y Ennis Hayes. Mientras que en el otro partido Tiro Federal apabulló en condición de visitante a Sparta por 5 a 0. Los tantos del elenco ganador fueron anotados por Fernando Hotopf (2), Carlos Guidi (2), mientras que no se conoce con exactitud el autor de la restante conquista (*). Asimismo el debut del conjunto canalla se produjo el domingo 8 de junio, cuándo batió cómo local al cuadro tirolense por 3 a 1. Una semana después Central venció a Embarcaderos por 2 a 0, en la cancha que el elenco salaíto tenía en ese entonces en bulevar Avellaneda y Gorriti. Más tarde, el 20 de julio consiguió una nueva victoria, ya que vapuleó a Tiro Federal por 4 a 0, consolidándose como candidato a quedarse con el título. El cotejo se llevó a cabo en el field (usando la terminología de la época) de Tiro Federal, ubicado en Humberto 1º y bulevar Avellaneda. En tanto en la misma jornada Embarcaderos se recuperó de la derrota sufrida ante el equipo auriazul, tras vencer en su visita a Sparta por 1 a 0. En la fecha siguiente Rosario Central ganó los puntos ante Brown, debido a que el conjunto santafesino no se presentó a jugar. Además ese día (domingo 27 de julio de 1913) Tiro Federal goleó a Sparta por 4 a 1. Posteriormente el domingo 3 de agosto Rosario Central recibió en su cancha de la Quinta Sanguinetti a Embarcaderos. En un reñido encuentro el anfitrión logró imponerse por la mínima ventaja, con un gol señalado por Antonio Blanco. La semana posterior derrotó a Sparta por 5 a 2.
Finalmente el elenco auriazul fue el campeón del certamen, tras cosechar 16 puntos, logrando la proeza de ganar todos los encuentros disputados. Su escolta fue Tiro Federal, mientras que Embarcaderos Córdoba y Rosario se ubicó tercero.
Al finalizar ese año, se limaron asperezas entre los clubes disidentes y la Liga Rosarina. Por tal motivo la Federación se disolvió. Rosario Central, Tiro Federal, Sparta y Embarcaderos se sumaron al campeonato Nicasio Vila de primera división de la Liga Rosarina de Football de 1914. En tanto Dublín participó en segunda. Mientras que Esperanza y Brown de Santa Fe no se afiliaron. 

(*) El diario La Capital de esa fecha dio por autor de uno de los tantos a Badini, que jugó para Sparta, por eso decidimos no citarlo como autor de uno de los goles. Posiblemente se trate de un error del diario o dicho jugador anotó un gol en contra de su propio arco. 

La campaña canalla
08/06/1913 vs. Tiro Federal 3-1
15/06/1913 vs. Embarcaderos 2-0
20/07/1913 vs. Tiro Federal 4-0
27/07/1913 vs. Brown de Santa Fe GP (*)1
03/08/1913 vs. Embarcaderos 1-0
10/08/1913 vs. Sparta 5-2
¿?/08/1913 vs. Brown de Santa Fe – Ganó R.C. (*)2
¿?/08/1913 vs. Sparta – Ganó R.C. (*)2

Nota (*)1: Se le dio por ganado el partido a Rosario Central ante Brown de Santa Fe, ya que en el cuadro de la capital de la provincia no se presentó.  
(*)2: No se conoce el resultado exacto de dichos partidos, sólo se sabe que en ambos el ganador fue Rosario Central.

Posiciones Primera División Federación Rosarina de Football 1913
1º Rosario Central 16
2º Tiro Federal ¿?
3º Embarcaderos C. y R. ¿?
¿? Sparta
¿? Brown de Santa Fe

Síntesis del debut auriazul
Rosario Central 3: Serapio Acosta; Zenón Díaz e Ignacio R. Rota; Jow Johnston, J. Mac Mellian y Pablo Molina; Alfredo Woodward, Federico Flynn, Juan Sánchez, Harry Hayes y Enrique Canova.
Tiro Federal 1: Francisco Cornejo; Agustín Swinny y Enrique Batkock; Fernando Hotopf, Santiago Guidi y Ernesto Faggiani; Conrado Grieshaber, Mauricio Díaz, Carlos Guidi, Manuel Arguelles y Juan Vergara.
Cancha: Rosario Central.
Árbitro: A. Fave.
Goles: Se desconocen los autores de los tantos
Formación de Tiro Federal, el día que cayó derrotado por Central en condición de local por 4 a 0.