domingo, 22 de agosto de 2010

Canallas


En la fotografía podemos observar la cancha del club Belgrano (en el medio de la foto), situada en el barrio homónimo, donde los hinchas de Central se convirtieron en "canallas" en el año 1928.
El mote de canallas es una marca registrada para los hinchas y jugadores de Rosario Central, ya que desde hace muchísimos años se los conoce con ese apelativo. Pero cual es el origen de dicho apodo. Hay dos hipótesis distintas en brega. La primera de las versiones indica que se organizó un partido entre los dos rivales más tradicionales de la ciudad de Rosario a beneficencia de los enfermos de lepra del Hospital Carrasco. El elenco auriazul se negó a disputar el mencionado encuentro, por ende se lo bautizó como canalla, ya que se había negado a jugar el cotejo en ayuda a aquellas personas que padecían el mal de Hansen. Esta teoría es la más difundida y aceptada por todos, pero lo cierto es que aun no hemos podido comprobar la fecha en que se llevaría a cabo el citado encuentro. Algunos historiadores lo ubican por la década de 1920, pero no dan más precisiones al respecto. Se podría decir que se ha convertido casi en un mito, que va más allá de su veracidad.
En contraposición se sitúa la segunda de las versiones, que parece tener más autenticidad, puesto que se menciona la fecha en la que se suscitó. Cuenta Cipriano Roldán en su obra titulada Anales del Fútbol Rosarino que en el mes de julio del año 1928 se enfrentaron los cuadros de Belgrano y Rosario Central, en la cancha que los primeros poseían en las intersecciones de las calles Marcos Paz, Derqui, Fraga y Perú. Se presumía que iba a ser un partido de alto riesgo, debido a que ambas parcialidades se tenían un cierto resquemor. Esa tarde el equipo celeste se impuso por 5 a 4, causando el malestar de los simpatizantes visitantes, que al momento de salir del reducto prendieron fuego las lonas que se habían colocado alrededor de la cancha para evitar la mirada de los curiosos ajenos a la contienda que estaban afuera. Lo peor sucedió cuando las llamas se expandieron por los cuatro rincones del terreno de juego. Al parecer los hinchas del conjunto local se enfurecieron de sobre manera por el terrible agravio contra sus instalaciones y comenzaron a insultar a sus oponentes. Según Roldán les gritaban a viva voz ¡Son unos canallas! ¡Son canallas!

sábado, 14 de agosto de 2010

Belgrano campeón rosarino de 1924

En la fotografía el elenco de Belgrano que se coronó campeón rosarino del año 1924.

El logro más importante en la historia del Club Atlético Belgrano fue el trofeo Nicasio Vila, que consiguió en 1924, consagrándose campeón rosarino de primera división, por única vez.
El certamen se desarrolló en una sola rueda y contó con la participación de 15 equipos.
El elenco celeste disputó 14 encuentros, de los cuales se impuso en once partidos, empató uno y perdió sólo dos, totalizando 23 puntos. Únicamente cayó ante Rosario Central por 1 a 0 y contra Newell’s por 2 a 0. En varios cotejos Belgrano goleó a su rival, ya que venció 5 a 0 a Nacional (hoy Argentino) y a Talleres; 6 a 2 a Provincial y 6 a 0 a Atlantic Sportsmen.
Cabe resaltar que al finalizar el campeonato tuvo que afrontar la disputa de dos encuentros de desempate, puesto que se registró una igualdad de puntos entre Tiro Federal, Rosario Central y Belgrano.
El primer partido lo jugó en la cancha de Newell’s el domingo 16 de noviembre ante el elenco auriazul, a quien derrotó por 1 a 0, con un gol marcado a los 17’ por Silvio Bearzotti. Una semana después, es decir el día 23, enfrentó en el cotejo decisivo a Tiro Federal.
El estadio leproso, donde se llevó a cabo la confrontación, contó esa tarde con un nutrido número de espectadores, que se dieron cita en el Parque de la Independencia para presenciar la definición del título de 1924.
El encuentro se tornó reñido y se alternaron las posibilidades de anotar. La jugada más clara de los primeros cuarenta y cinco minutos la produjo el cuadro tirolense sobre el final del mismo, al momento que Peruch estrelló un remate en el travesaño. Gran susto sufrió la hinchada del equipo papero, que tenía acreditadas esperanzas de coronarse en la liga por primera vez. En el complemento ese anhelo comenzó a concretarse, cuando a los cinco minutos la tribuna belgranense estalló en algarabía por la conquista señalada. Retrocedamos casi 86 años en el tiempo para repasar como si hubiésemos estado allí el gol que desató el jubiloso festejo celeste. Pastrana cedió el balón a Goicoechea que combinó una pared con Massei, luego el propio Goicoechea, que previamente había dejado a dos rivales en el camino, lanzó un certero centro, que conectó de cabeza Silvio Bearzotti. El frentazo del delantero de Belgrano quebró la resistencia del arquero Demarchi y se coló en la red. Ese fue el único tanto del compromiso, que catapultó a la cima al conjunto que lleva como nombre el apellido del creador de la bandera. Al término del partido la parcialidad del flamante campeón rosarino se retiró del Parque de la Independencia saltando de alegría. Posteriormente el festejo se trasladó a las calles del por entonces barrio Vila (hoy barrio Belgrano), donde las casas se adornaron con flores para agasajar a los vencedores. También en el Mercado Central (donde eran muchos integrantes del club, ya que lo fundaron empleados de dicho lugar) se celebró la hazaña con el plato típico de la institución, el arroz.

Las síntesis de los cotejos definitorios:
Semifinal
Disputado el 16 de noviembre de 1924.
Belgrano 1: Nicolás Santana; Gabriel Mujica y Florindo Bearzotti; Leandro Pastrana, Juan Beltramo y Manuel Martínez; Fernando Massei, Osvaldo Goicoechea, Francisco Montoglio, Silvio Bearzotti y Bonifacio Cabeza.
R. Central 0: Octavio Díaz; Octavio Montiquin y Félix Sarasibar; José Ariete, Domingo Izaga y Romeo Cerfoglio; Sandalio Arias, Antonio Macías, Harry Hayes, Luis Indaco y Bautista de Benedetti.
Gol: 17’ Silvio Bearzotti (B).
Árbitro: Teodoro Biener.
Cancha: Newell’s Old Boys.

Final
Jugado el 23 de noviembre de 1924
Belgrano 1: Nicolás Santana, Gabriel Mujica y Florindo Bearzotti, Manuel Martínez, Leandro Pastrana y Antonio Galli, Fernando Massei, Osvaldo Goicoechea, Silvio Bearzotti, Francisco Montoglio y Bonifacio Cabeza.
Tiro Federal 0: Gerardo Demarchi; Roberto Cochrane y Juan Cochrane; Enrique Uriarte, Santiago Morgoux y José Pignani; Eduardo Bonzi, Justo Pastor Romero, Agustín Peruch, Francisco Pagliarusco y Celestino López.
Gol: 50’ Silvio Bearzotti (B).
Árbitro: Teodoro Biener.
Cancha: Newell’s Old Boys.

Nota: Tras la igualdad de puntos entre tres equipos, la Liga Rosarina de Football organizó un desempate, en el cual por sorteo Belgrano enfrentó a Rosario Central en la semifinal y Tiro Federal esperó al ganador en la final.
También es menester remarcar que en ese año Belgrano cambió su divisa, que hasta 1923 era azul con rayas finitas amarillas, por la casaca celeste.

La campaña celeste
20-4-24 vs. R. Central 0-1
27-4-24 vs. Nacional 5-0
11-5-24 vs. Calzada 3-1
18-5-24 vs. Tiro Federal 4-2
29-5-24 vs. Newell's 0-2
1°-6-24 vs. Alberdi New Boys 2-1
8-6-24 vs. Sparta 1-0
15-6-24 vs. Riberas del Paraná 2-1
13-7-24 vs. Central Córdoba 3-3
27-7-24 vs. Estudiantes 4-2
3-8-24 vs. Rosario Puerto Belgrano 3-2
10-8-24 vs. Atlantic Sportsmen 6-0
7-9-24 vs. Talleres 5-0
19-10-24 vs. Provincial 6-2
Desempates
16-11-24 vs. R. Central 1-0
23-11-24 vs. Tiro Federal 1-0
Nota: El partido de la primera fecha del 20-4 ante R. Central se suspendió por lluvia cuando igualaban 0 a 0 al término del PT, luego se volvió a jugar integramente el 5 de octubre.

Posiciones Copa Vila 1924
Belgrano 23
Tiro Federal 23
R. Central 23
Central Córdoba 19
Nacional 18
Rosario Pto. Belgrano 18
Newell’s 17
Calzada 15
Talleres 12
Sparta 11
Alberdi New Boys 10
Riberas del Paraná 10
Estudiantes 6
Atlantic Sportsmen 3
Provincial 2

jueves, 5 de agosto de 2010

El primer clásico del profesionalismo y el penal más largo de la historia

Arturo Podestá acaba de convertir el penal más dilatado de todos los tiempos y toma la pelota para reanudar el juego.
Tras la creación de la Asociación Rosarina de Fútbol, el domingo 2 de agosto de 1931 los dos clubes más representativos de la ciudad se vieron las caras por primera vez en el nuevo marco del fútbol, que se había vuelto rentado. El encuentro se llevó a cabo en el estadio de Rosario Central, que contó con una numerosa concurrencia de público, que no quería perderse el gran choque. Cabe recordar que casi un mes antes se habían enfrentado por última vez en la Liga Rosarina. En aquella ocasión La Lepra se impuso por 2 a 1, por lo que existía un ánimo de revancha entre los hinchas canallas. El cotejo arrancó favorable a los rojinegros que a los 20’ lograron desnivelar el juego a su favor mediante un remate cruzado de Agustín Peruch que doblegó a Octavio Díaz y se transformó en la primera conquista de la tarde. Luego de esa acción la tribuna popular donde estaba ubicada la parcialidad visitante estalló en algarabía. No se alteró el marcador en los restantes minutos del primer período, por lo tanto Newell´s se fue al descanso con la mínima ventaja en su haber. En el complemento prosiguió la supremacía de Ñuls, que anotó un nuevo gol por intermedio de Ignacio González. Desde ese momento el ambiente se tornó bastante tenso, hubo algunas fricciones entre los jugadores que indicaban que la normalidad del cotejo podía alterarse. Cosa que finalmente ocurrió dos minutos después del segundo tanto rojinegro, en ese instante se produjo una jugada polémica que derivó en la suspensión del encuentro. La acción que desató los incidentes comenzó cuando Ramón Luna entró al área rival y al momento de sacar un disparo fue interceptado por Ildefonso Bureu, quien lo trabó. El delantero auriazul de todas formas pudo efectuar el remate que fue a parar a las manos de Gerónimo Díaz. Enseguida el árbitro Ángel Gámez sancionó la pena máxima, porque entendió que el defensor rojinegro había cometido una infracción. El penal no pudo ser ejecutado, debido a la incesante protesta de Alfredo Chabrolín, capitán de Newell’s, que se oponía a la sanción del juez. En tanto los jugadores locales insistían en que se pateara rápidamente. En definitivas se armó una gresca entre los protagonistas del partido. Chabrolín optó por irse de la cancha, medida que también tomaron los futbolistas de Central. En conclusión el encuentro se suspendió. Triste final para un duelo que prometía buen juego.
Posteriormente en una reunión del Consejo Directivo de la A. R. F. se resolvió reanudar el clásico, que comenzaría con la ejecución de la falta que originó los inconvenientes. Por tal razón el 20 del mismo mes se prosiguió el cotejo.
Nuevamente muchos aficionados asistieron a la contienda, cerca de veinte mil espectadores acudieron a Arroyito. Esta vez el réferi fue Humberto Scremín, que colocó la pelota en el lugar donde se patearía el penal, para que Arturo Podestá lanzara el disparo desde los doce pasos. Un intenso nerviosismo bajó desde las gradas hacia el campo de juego y una tremenda expectación se adueñó del estadio. Sonó el silbato del juez y Podestá lanzó el tiro que el arquero leproso rozó con las manos, pero Scremín ordenó la repetición del remate, alegando que Nazareno Luna, jugador canalla, invadió el área. Podestá volvió a efectuar el lanzamiento, que otra vez llegó a tocar el Oso Díaz, guardameta rojinegro, pero sin poder evitar que el balón besara la red y se transformara en el descuento auriazul. De esa manera se pateó el penal dieciocho días después de la fecha en que se tendría que haber ejecutado. Se podría decir que ese fue el penal más prolongado de la historia, incluso más extenso que el del cuento de Osvaldo Soriano, titulado El penal más largo del mundo (ambientado en un pueblito de la provincia de Río Negro en 1958), donde la pena máxima tardó una semana en llevarse a cabo. Aquí se demoró once días más.
Luego prosiguió el encuentro y el elenco visitante convirtió el tercero por intermedio de Galimberti, que puso el 3 a 1 final, con el que Newell’s se impuso en el primer clásico profesional de la ciudad de Rosario, que tuvo un desarrollo y epílogo dignos de ser publicados en una antología sobre cuentos de fútbol.
La síntesis Jugado el domingo 2 de agosto de 1931. Rosario Central: Octavio Díaz; Francisco De Cicco y Juan González; Arturo Podestá, Teófilo Juárez y Ernesto Cordone; Pascual Salvia, Nazareno Luna, Ramón Luna, Gerardo Rivas y Juan Francia. Newell’s Old Boys: Gerónimo Díaz; Ildefonso Bureu y Fermín Lecea; Alfredo Chabrolín, Alfredo Díaz y Antonio Denessine; Agustín Peruch, Napoleón Seghini, Ignacio González, Máximo Fernández y Pedro Galimberti. Árbitro: Ángel Gámez. Cancha: Rosario Central. Goles: 20’ Peruch (NOB), 24’ Ignacio González (NOB). Incidencias: El partido fue suspendido a los 26’.
Reanudación 20 de agosto de 1931 R. Central: Constantino Borio jugó en lugar de Teófilo Juárez, Evaristo Cerfoglio entró por Gerardo Rivas y José Borio suplantó a Juan Francia. Newell’s: Alfonso Etchepare reemplazó a Antonio Denessine. Árbitro: Humberto Scremín. Cancha: Rosario Central. Goles: 1’ Podestá -de penal- (RC) y 9’ Galimberti (NOB). Nota: Tras reanudarse el cotejo se jugaron los 64 minutos que restaban.
El arquero rojinegro Gerónimo Díaz atrapa la pelota ante un avance del delantero canalla Ramón Luna, que a su vez es interceptado por el zaguero Ildefonso Bureu (que en la foto aparece tapado). Fue la jugada que originó la suspensión del encuentro el domingo 2 de agosto de 1931. Luego se prosiguió el 20 del mismo mes.

jueves, 29 de julio de 2010

Primera participación de R. Central en la Copa Libertadores (1971)


Rosario Central en un partido de la Copa Libertadores 1971:


Parados: Ángel Landucci, José Mesiano, Alberto Fanesi, Jorge Carrascosa, Jorge José González y Ramón Quiroga. Agachados: Ramón Bóbeda, Carlos Colman, Aldo Pedro Poy, Alberto Gómez y Roberto Gramajo.

El Club Atlético Rosario Central intervino por primera vez en la Copa Libertadores de América en el año 1971, donde formó parte del grupo 1, junto a Boca Juniors y los elencos peruanos de Universitario y Sporting Cristal.
El cuadro rosarino se ubicó segundo en la zona, a dos unidades de Univesitario, que fue el único equipo que pasó de ronda. Si bien no pudo acceder a la siguiente fase, se pueden destacar algunas actuaciones, como la victoria en Lima ante Sporting Cristal por 2 a 1 o la goleada frente al mismo rival, por 4 a 0 en Arroyito.
En su primera excursión sudamericana Central sumó siete puntos, producto de tres victorias (una por cesión de puntos) y un empate, mientras que sufrió dos derrotas. Anotó once goles y le convirtieron ocho.
Cabe destacar que hasta 1987 pasaba solamente un equipo a semifinales, que se jugaban divididas en dos grupos de tres conjuntos. En la edición de 1971 los semifinalistas fueron los siguientes: Nacional de Montevideo, Palmeiras y Universitario, que integraron el grupo 1, mientras que Estudiantes de la Plata, Barcelona de Guayaquil y Unión Española formaron el grupo 2. Los dos finalistas del certamen fueron Nacional y Estudiantes, correspondiendo el honor de ser el campeón de América al conjunto uruguayo, que se impuso tanto en el partido de ida, como en el de vuelta por 1 a 0.
A continuación un detalle de la campaña auriazul en la Copa Libertadores 1971:

19/02/71
Boca Juniors
1-2
Visitante
Mesiano (RC)
Suñé y Palacios (BJ)

23/02/71
Sporting Cristal
2-1
Visitante
Landucci y Gramajo (RC)
Mifflin (SC)

26/02/71
Universitario (foto 1)
2-3
Visitante
Villagra y Bóveda (RC)
Percy Rojas, Urrunaga y Ramírez (U)

16/03/71
Universitario
2-2
Local
Poy y Carrascosa (RC)
Rojas y Chumpitaz (U)

25/03/71
Sporting Cristal (foto 2)
4-0
Local
Landucci, Mesiano, Zavagno y Bustos (RC)

31/03/71
Boca Juniors G-P
Local

Nota: Después de los incidentes originados durante el partido Boca 2 vs. Sporting Cristal 2, en la Bombonera, la C. S. F. le dio por perdidos al conjunto xeneize todos los puntos que le restaban disputar.
Foto 1: Percy Rojas marcando el primer gol de Universitario de Deportes en Lima ante R. Central.
Foto 2: Landucci abrió el camino para la goleada canalla frente a Sporting Cristal en Arroyito.

Posiciones Grupo 1
Universitario 9
R. Central 7
Boca Juniors 4
Sporting Cristal 4

miércoles, 21 de julio de 2010

Sudafricanos en Plaza Jewell


En la fotografía el combinado sudafricano que jugó en nuestro país en 1906.

En el año 1906 la selección de fútbol de Sudáfrica arribó a nuestro país para disputar una serie de cotejos amistosos. En primer lugar se presentó en Buenos Aires, donde el 22 de junio midió fuerzas ante un débil equipo formado por universitarios, al cual apabulló por un devastador marcador de 14 a 0. Dos días después enfrentó a Alumni, en la cancha de la Sociedad Sportiva Argentina (actualmente Campo Argentino de Polo). Allí encontró un tenaz rival que lo venció por 1 a 0, causando gran conmoción, ya que se trató de la primera victoria de un conjunto argentino ante un rival extranjero. Posteriormente los sudafricanos lograron reponerse de la caída y el 29 de junio golearon a Belgrano Athletic Club por 6 a 0.
Luego de las presentaciones en Capital Federal recaló en Rosario, donde estaba programado un compromiso ante un combinado de la Liga Rosarina de Football. La expectación fue muy grande entre los aficionados rosarinos por la visita de Sudáfrica, que jugaría en Plaza Jewell el 1° de julio.
El día del cotejo amaneció nublado y una intermitente y molesta lluvia azotó la ciudad. En la tarde el clima no mejoró y el partido se desarrolló bajo un tenue aguacero. El mal tiempo no amilanó a los fanáticos del fútbol, puesto que mil quinientos espectadores se dieron cita para presenciar el encuentro. A pesar del entusiasmo del elenco local, la superioridad de los huéspedes fue notoria, ya que al término del primer periodo se imponían por 5 a 0. Cuentan las crónicas de la época que el terreno de juego se hallaba lleno de barro y en un pésimo estado, debido al agua que había caído sobre él. Los futbolistas decidieron dar comienzo al complemento sin descansar. En la segunda mitad los sudafricanos anotaron cuatro goles más, decretando de esa forma una dura derrota de 9 a 0 para el seleccionado de la Liga Rosarina.
Posteriormente retornó a Buenos Aires donde disputó seis cotejos más en los que salió airoso, puesto que venció por 4 a 1 a un combinado de residentes británicos, 1 a 0 a la Selección Argentina, 3 a 2 a Estudiantes de Bs. As., 4 a 1 al combinado de la Liga Argentina, 2 a 0 en la revancha a Alumni y 5 a 1 a Quilmes.

Las formaciones:
Liga Rosarina 0:
Knight; Zenón Díaz y Ricardo Olavarría Le Bas; Armando Ginocchio, A. Postel y H. Talbot; Percy Jones, Claudio Newell, A. Ellis, Daniel Green y Paling.
Sudáfrica 9: W. Brown; H. Heeley y J. Robinson; A. King, W. Binkes y T. Chalmers; F. Finday, R. Tyler, R. Thorne, W. Mason y C. Hartigan.

Nota: Cabe aclarar que la selección sudafricana estaba compuesta por jugadores aficionados británicos residentes en Sudáfrica. También vale la pena remarcar que la travesía para llegar a la Argentina fue larga y complicada, ya que cuentan que tardaron 27 días en arribar, en un viaje donde abundaron las lluvias y las tempestades. Además el escritor inglés David Downing en su libro Argentina vs. Inglaterra, mundiales de fútbol y otras guerras, agregó que los futbolistas sudafricanos viajaron junto a ganaderos argentinos, que tenían provisiones de carne vacuna, las cuales no compartieron con sus compañeros de origen británico.

viernes, 16 de julio de 2010

Los Salaítos

El apodo de un club o equipo de fútbol es su marca registrada, su manera de identificarse ante el rival. Los hinchas lo llevan con orgullo y lo sienten propio. Algunos comenzaron siendo apelativos descalificativos por parte de sus más férreos oponentes, pero con el tiempo los fueron adoptando y se identificaron con ellos. En otras ocasiones los motes surgieron por anécdotas que sucedieron en algún pasado remoto, que se recuerdan y perduran en la memoria colectiva de todos los hinchas o en otros casos responden a diferentes motivos.

A continuación la historia de uno de los motes más característicos de nuestro fútbol, el de Argentino, que se originó en los primeros años de existencia del club y lo ha acompañado a lo largo de toda su historia:

El apodo que ostenta hoy en día Argentino es bastante particular y distintivo, ya que ningún otro equipo tiene el mismo sobrenombre. Pero para saber el por que de ese seudónimo, hay que remontarse a los primeros años de existencia del club, más precisamente a la vieja cancha de Embarcaderos, donde un vendedor ambulante de origen español, llamado José Pernía, pregonaba los lupines que vendía, gritando: “¡A los altramuces! ¡Salaítos, salaitos los tengo! Luego una tarde cuando se disputaba un decisivo encuentro con la cancha abarrotada de público, al producirse un gol, la señora Isabel, esposa del mercader ibérico, vociferó: "vivan Los Salaitos y dulces". Fue así que estos dos inmigrantes, oriundos de Cádiz, que se radicaron en Rosario, junto a sus hijos, bautizaron con ese mote a la institución de zona norte, el cual ha sido motivo de orgullo para hinchas y jugadores, durante toda su historia y lo sigue siendo en la actualidad.

Nota: Embarcaderos Córdoba y Rosario, cuya cancha quedaba ubicada en bulevar Avellaneda y Gorriti, fue el primer nombre que tuvo el actual Argentino.

miércoles, 14 de julio de 2010

La hazaña de Provincial


Hace cien años un equipo de la ciudad de Rosario escribió una página dorada, no sólo en su historia, sino también en la del fútbol rosarino, ya que le propinó al poderoso Alumni su primera derrota ante un conjunto del interior del país.

Ese cuadro fue Provincial, que el 15 de mayo de 1910 recibió la visita del legendario Alumni de los hermanos Brown, en un cotejo válido por los cuartos de final de la Copa Competencia Jockey Club. El amplio favorito a ganar el encuentro era sin dudas el elenco de Capital Federal, que venía con un largo pergamino de triunfos a cuestas y era el mejor cuadro del país por ese entonces. Una gran expectativa invadió a los hinchas del equipo rojo que tenían enfrente un gran desafió. El público estalló en júbilo cuando Jenkis abrió el marcador para el anfitrión, que se ponía en ventaja. Luego unos minutos después el árbitro le concedió un penal al elenco porteño, que tenía la chance de igualar el tanteador. Jorge Brown ejecutó la falta, con un disparo que Serapio Acosta, arquero provincialista detuvo sacando la pelota por encima del horizontal, esa estupenda atajada desató un nuevo festejo entre la parcialidad local. Sin embargo el peligro todavía no había pasado, ya que el guardameta lanzó el balón al corner. El tiro de esquina que tiró Weiss lo conectó de cabeza Lavrie, que empató las alternativas del juego. De esta manera el primer tiempo finalizó en tablas. En el complemento se avizoraba un dominio a favor del conjunto albirrojo, que a priori era el candidato a pasar de ronda. No obstante Provincial logró un nuevo gol, esta vez por intermedio de Roberto González, que sacó un potente disparo, que venció la resistencia de las manos de Schoeffield. Poco duró la alegría del segundo tanto, debido a que enseguida Ernesto Brown equilibró las acciones. De ahí en más se alternaron las posibilidades de desnivelar, ya que ambos elencos fueron a buscar la victoria, que finalmente pudo conseguir el equipo rosarino, gracias a un golazo anotado por Lazarte que hizo delirar a los hinchas del conjunto rojo, que logró imponerse por 3 a 2. La Formación de Provincial que realizó la notable proeza fue con: Serapio Acosta; Swinbourne y S. Soria; R. Acuña, F. Díaz y Lazarte; R. González, E. Jenkis, J. Majorano y A. R. González. En tanto Alumni alineó a Schoeffield; Jorge Brown y Carlos Brown; Mariano Reyna, Ernesto Brown y A. Jacobs; Lavrie, Eliseo Brown, Juan Brown, Alfredo Brown y Weiss.