sábado, 21 de marzo de 2015

Entrevista a Alberto Libonatti (hijo de Julio Libonatti)

En el mes de agosto del año 2012 tuve el agrado de realizarle una fantástica entrevista a Alberto Libonatti, hijo del extraordinario delantero Julio Libonatti, que fue figura de Newell’s Old Boys, Torino y las selecciones de Argentina e Italia.
La nota la hice a pedido del periodista italiano Alberto Facchinetti, quien estaba escribiendo un libro sobre la vida de Julio Libonatti. Finalmente la misma forma parte del libro Il Romanzo di Julio Libonatti (en castellano: La novela de Julio Libonatti). Una excelente biografía muy completa a cerca de la vida del jugador rosarino, que mezcla realidad, con algo de novela.
Julio Libonatti, con la camiseta de Newell's Old Boys en 1921.

A continuación la entrevista a Alberto Libonatti (nació en Turín, Italia en 1929), ingeniero mecánico e hijo del recordado futbolista Julio Libonatti:

¿De qué parte de Italia eran oriundos los padres de Julio Libonatti?
“Eran italianos del sur, de Calabria”.
Su padre fue el goleador del seleccionado argentino campeón del Sudamericano de 1921.
“Claro, hizo tres goles, contra Brasil, Paraguay y Uruguay (era un cuadrangular). Él siempre me contaba que en el partido final contra Uruguay,  un compañero intentó tirar al arco y le salió mal, de casualidad le cayó la pelota a él, que anotó el gol del triunfo”.
¿Qué otra anécdota recuerda que le haya contado su padre? 
Una vez jugó contra los españoles, que tenían un arquero llamado El divino Zamora. Me contó – esto era muy personal- que en un tramo del partido mandaron un centro alto sobre el arco español y mi padre le gritó en castellano al arquero ¡déjala! y Zamora la dejó… Después fue a protestarle al referee, que no le creyó, ¡claro cómo iba a escuchar una palabra en español dicha por un italiano!”
Fue muy trascedente lo de su padre, ya que fue el primer jugador sudamericano en ser transferido a Europa.
“Claro, además no fue a la pesca, sino que fue contratado directamente por un dirigente del Torino, que vino aquí y se lo llevó”.
¿Qué recuerdos tiene de su infancia en Italia, junto a su padre?
“Y muchos… Vine de Italia a los ocho años, había hecho allá la seconda clase, vine acá y empecé directamente segundo gado.
Me acuerdo que él (por Julio Libonatti) se juntaba mucho con los jugadores y cuando yo iba a veranear con él en las montañas, en los Alpes, iba todo el equipo de Torino, es decir iban todos juntos de vacaciones. También en un pueblito de la costa, que se llama la Costa Azzurra en Italia, que es una prolongación de la Costa Azul francesa, cerca de San Remo, en un lugar llamado Diano Marina, se juntaban todos los jugadores. Yo me acuerdo de eso, era una costa chiquita, nada espectacular”.
Era un grupo unido, ya que veraneaban todos juntos.
“Sí, yo creo que era un grupo muy unido. Veraneaban juntos deliberadamente para distenderse”.
¿Con que jugador o compañero tenía mejor relación su padre?
“Con Orsi (Raimundo Orsi, era jugador argentino de Juventus) y con Baloncieri (compañero de Torino), eran los más cercanos, los que venían a mi casa”.
Era un equipo y una sociedad muy grande el Torino en esa época, incluso su padre es muy recordado.
“Sí, en esa época ganaban casi siempre. Yo recuerdo que cuando estuve en Italia en el ’61 iba por razones laborales a los hoteles o las fábricas y me preguntaban: ¿Libonatti? ¿Pariente del giocatore? Y yo les contestaba sí, mi papá. ¡Oh! Hacían gestos de admiración y de alegría, lo recordaban mucho. Claro pasó casi diez años jugando en Italia, además era más reciente que acá (por Argentina).
En una ocasión por un tema laboral fui a ver a un ingeniero, que me dijo ¡usted es Libonatti! , usted me hizo rejuvenecer 20 años, yo era hincha del Torino, iba a todos los partidos, tengo muchos recuerdos de su padre. Es más recuerdo que usted entraba a la cancha de la mano de su padre”.
En los años posteriores su padre fue muy reconocido por los directivos del Torino.
“Cuando el Torino Símbolo jugó con River Plate (26 de mayo de 1949), en un partido homenaje a los futbolistas que se estrellaron en Superga -una colina que recuerdo, yo soy italiano, donde hay un monasterio de cappuccini- a mi papá lo invitaron a ver el partido y me contaba que muchos de los dirigentes que estaban eran de su época”.
Una vez leí en un antiguo periódico (diario La Acción de Rosario de 1937) que su padre tenía un comercio en Italia. ¿Es cierto eso?
“¡No!, curiosamente algunos de sus compañeros de equipo, de Torino si tenían. Digamos que fueron más habilidosos que él. Se imagina que ser un futbolista famoso y además tener un negocio tendría un valor comercial muy grande”.
¿Es cierto que Julio Libonatti perdió todo su dinero en Italia?
“Eh… Mi padre era de esas personas de bolsillo agujerado (sic), es decir generoso. Yo recuerdo con gran indignación de mi madre que venían tipos a pedirle dinero y él se los daba. Y no es que en Italia tenía una vida fastuosa, es decir vivíamos bien, pero nada más. Sus compañeros de equipo tenían autos, que en esa época era bastante notorio, pero él no. Creo que no tenía control del dinero que ganaba y debe haber sido un jugador bien pago, porque incluso fue convocado a la selección italiana”.
Tengo entendido que Julio Libonatti retornó a Argentina en 1937. ¿Qué motivos ocasionaron el regreso de su padre?
“Nosotros regresamos en el ’37, él se vino un año más tarde, porque tenía que terminar un contrato como entrenador. Los parientes de mi madre nos llamaron para que nos volviéramos. Era una época difícil, porque había sido un poco antes la guerra en Abisinia, España estaba en plena guerra civil y al año siguiente Italia invadió Albania. Así que se venían venir la guerra.  Yo fui criado en la época fascista”.
¿Qué recuerdos tiene de esa época en particular?
“No se nos machacaba, pero se nos imponía mucho la idea de la patria, eran muy nacionalistas. Había una organización juvenil, a parte de los camisas negras, que eran los Balilla. Pero nosotros en la escuela primaria no éramos Balilla, sino Figli della lupa (hijos de la loba, en alusión al mito de la fundación de Roma). Teníamos un uniforme, que era una camisa negra, pantalón corto verde, medias tres cuartos verdes, zapatos negros y dos tirantes blancos, que se cruzaban con una letra m grande”.
Su abuelo, el padre de Julio, era contratista y  junto a sus hijos ayudaron a construir una tribuna de ladrillos (ya demolida) en la cancha de Newell’s Old Boys, la cual fue conocida por varios años como la tribuna Libonatti.
“Ah eso no lo sabía. Claro todos eran albañiles y también pintores”.
¿Cómo se llamaba su abuelo (el padre de Julio)?
 “Antonio, lo recuerdo muy viejito, vio que hay abuelos más viejos que otros”.
¿Cuántos hermanos tenía su padre?
“Yo no me acuerdo… Pero serían siete u ocho. Julio de todos los hermanos era el menor. Eran muy distintos uno del otro, no parecían hermanos”.
Además de su padre, Humberto y Vicente Libonatti también fueron futbolistas.
Sí es cierto, según dicen mi padre era mejor que Humberto. Mi papá tenía una particularidad, que le pegaba con los dos pies, era ambidiestro, una cosa rara. Además era muy rápido, acá (en Argentina) lo llamaban El potrillo”.
¿Y  usted jugó al fútbol? ¿Le gusta?
“Si jugué, me gusta mucho el fútbol, pero deje de ver fútbol desde la época de Pontoni, Cantelli, Morosano y Ferreyra (famosa delantera de Newell’s Old Boys de los años ’40). Era un equipazo, después deje de ver fútbol”.
Y su padre, Julio, cuando regresó a Argentina, ¿iba a ver fútbol?
“¡No! para nada, no fue más a ver fútbol acá, no sé por qué”.
En cambio su tío, Humberto, si estuvo ligado después de su retiro al fútbol y a Newell’s.  
“Humberto trabajó muchos años en Newell’s, era el canchero, el encargado de cuidar la cancha”.
¿Qué otros parientes directos quedan aún?
“Mi hermana Betty (Beatriz), que es mayor que yo y vive en Buenos Aires, además mi otra hermana menor que nació igual que yo en Italia. Betty nació en Argentina”.
¿A qué se dedicó su padre cuando retornó a Argentina?
“Trató de meterse como entrenador – en esa época se lo llamaba entrenadores a los directores técnicos- y estuvo en Mendoza un tiempo, pero no funcionó”.
Digamos que después de eso  se alejó del mundo del fútbol.
“Sí, incluso como dije antes no le gustaba ir a ver partidos de fútbol, lo que sí veía es algún televisado. Él siempre le huyó al contacto con la gente en ese sentido. No era de frecuentar mucha gente, sin embargo era muy querido”.
¿Qué otros trabajos tuvo?
Era un tipo muy ordenado, él trabajó acá (en Argentina) en el ministerio de trabajo provisorio.

La entrevista fue publicada en el libro “Il Romanzo di Julio Libonatti”, de Alberto Facchinetti:
http://incontropiede.it/prodotto/romanzo-julio-libonatti-alberto-facchinetti/

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