domingo, 22 de agosto de 2010

Canallas


En la fotografía podemos observar la cancha del club Belgrano (en el medio de la foto), situada en el barrio homónimo, donde los hinchas de Central se convirtieron en "canallas" en el año 1928.
El mote de canallas es una marca registrada para los hinchas y jugadores de Rosario Central, ya que desde hace muchísimos años se los conoce con ese apelativo. Pero cual es el origen de dicho apodo. Hay dos hipótesis distintas en brega. La primera de las versiones indica que se organizó un partido entre los dos rivales más tradicionales de la ciudad de Rosario a beneficencia de los enfermos de lepra del Hospital Carrasco. El elenco auriazul se negó a disputar el mencionado encuentro, por ende se lo bautizó como canalla, ya que se había negado a jugar el cotejo en ayuda a aquellas personas que padecían el mal de Hansen. Esta teoría es la más difundida y aceptada por todos, pero lo cierto es que aun no hemos podido comprobar la fecha en que se llevaría a cabo el citado encuentro. Algunos historiadores lo ubican por la década de 1920, pero no dan más precisiones al respecto. Se podría decir que se ha convertido casi en un mito, que va más allá de su veracidad.
En contraposición se sitúa la segunda de las versiones, que parece tener más autenticidad, puesto que se menciona la fecha en la que se suscitó. Cuenta Cipriano Roldán en su obra titulada Anales del Fútbol Rosarino que en el mes de julio del año 1928 se enfrentaron los cuadros de Belgrano y Rosario Central, en la cancha que los primeros poseían en las intersecciones de las calles Marcos Paz, Derqui, Fraga y Perú. Se presumía que iba a ser un partido de alto riesgo, debido a que ambas parcialidades se tenían un cierto resquemor. Esa tarde el equipo celeste se impuso por 5 a 4, causando el malestar de los simpatizantes visitantes, que al momento de salir del reducto prendieron fuego las lonas que se habían colocado alrededor de la cancha para evitar la mirada de los curiosos ajenos a la contienda que estaban afuera. Lo peor sucedió cuando las llamas se expandieron por los cuatro rincones del terreno de juego. Al parecer los hinchas del conjunto local se enfurecieron de sobre manera por el terrible agravio contra sus instalaciones y comenzaron a insultar a sus oponentes. Según Roldán les gritaban a viva voz ¡Son unos canallas! ¡Son canallas!

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