sábado, 14 de septiembre de 2019

Los clásicos rosarinos de hace cien años

Blas Saruppo conectó de cabeza el balón, que luego le llegó a Atilio Badalini, quien señaló el primer tanto leproso la tarde del 4 de mayo de 1919.
En 1919 Newell’s Old Boys y Rosario Central se enfrentaron oficialmente en dos ocasiones, ambas por la Copa Vila, torneo de la máxima categoría de la Liga Rosarina de Football.
El domingo 4 de mayo empataron 2 a 2 en el Parque de la Independencia. Atilio Badalini y Julio Libonatti señalaron para el conjunto rojinegro, mientras que los hermanos Harry y Ennis Hayes marcaron los goles auriazules.

Newell's Old Boys, la tarde que se midió frente a R. Central, el 4 de mayo de 1919. Parados de izquierda a derecha: Enrique Nieto, Juan Martín, Alfonso Grenón, Julio Libonatti, Isidoro Bourguignon, Ernesto Celli, Atilio Badalini, Adolfo Celli, Blas Saruppo, Juan Francia y Filedolfo Salcedo. 
La lepra alistó a Enrique Nieto; Isidoro Bourguignon y Adolfo Celli; Juan Martín, Filedolfo Salcedo y Alfonso Grenón; Julio Libonatti, Ernesto Celli, Atilio Badalini, Blas Saruppo y Juan Francia. Mientras que el elenco de barrio Talleres (luego fue de Arroyito en 1926 cuando inauguró su field allí) salió al terreno de juego con Octavio Díaz; Zenón Díaz y Florencio Sarasíbar; Rodolfo Mulhall, Francisco Furlong y Jacinto Perazzo; Ernesto Guaraglia, Antonio Blanco, Harry Hayes, Ennis Hayes y Antonio Miguel. 

Formación de Rosario Central que efrentó a Newell's el 4 de mayo de 1919. De pie: Zenón Díaz, Rodolfo Mulhall, Francisco Furlong, Octavio Díaz, Jacinto Perazzo y Florencio Sarasíbar. Agachados: Ernesto Guaraglia, Antonio Blanco, Harry Hayes, Ennis Hayes y Antonio Miguel. 

Esa tarde el árbitro Alfonso Poudes sancionó tres penales. Dos a favor del elenco visitante y uno para los locales. Lo curioso fue que ninguno de los tres remates fue cambiado por gol, ya que Enrique Nieto, guardameta leproso le atajó el disparo a Harry Hayes, Octavio Díaz hizo lo propio con el lanzamiento de Atilio Badalini y Antonio Blanco, delantero canalla lanzó afuera la pelota en su ejecución. 


Otro dato de color para destacar en ese partido fue que el experimentado back de Central, Zenón Díaz, que jugó su último clásico, cambió su puesto en pleno partido con su sobrino Octavio Díaz y atajó durante unos minutos. Vale recordar que en sus inicios se había desempeñado precisamente en ese puesto.

Ennis Hayes puso cifras definitvas de 2 a 2 al encuentro disputado en mayo de 1919. 

Posteriormente en la segunda rueda volvieron a verse las caras los tradicionales adversarios del fútbol rosarino. Esta vez el escenario del duelo fue la cancha que tenía R. Central en inmediaciones de la parada Castellanos. El domingo 31 de agosto nuevamente no se sacaron ventajas e igualaron 1 a 1.


Ese día Rosario Central alineó a Octavio Díaz; Patricio Clarke y Florencio Sarasíbar; Rodolfo Mulhall, Francisco Furlong y Jacinto Perazzo; Ernesto Guaraglia, Antonio Blanco, Harry Hayes, Ennis Hayes y Antonio Miguel. En tanto Newell’s formó con Enrique Nieto; Isidoro Bourgignon y Adolfo Celli; Domingo Montaña, Filedolfo Salcedo y Alfonso Grenón; Julio Libonatti, Ernesto Celli, Atilio Badalini, Blas Saruppo y Juan Francia. 

En dicho certamen ambos conjuntos igualaron en el primer lugar de la tabla de posiciones con 33 unidades. Por tal motivo fue necesaria la disputa de un encuentro de desempate para definir al campeón. 

El domingo 11 de enero de 1920 en la cancha de Gimnasia y Esgrima de Rosario cuando empataban 2 a 2, el encuentro fue suspendido a siete minutos del final por el árbitro Mc. Carthy debido a los incidentes ocasionados por el público que invadió la cancha. La tarde ya había empezado complicada, ya que antes de dar inicio el pleito, se derrumbó el techo de la casilla donde se vestían los jugadores. El mismo estaba repleto de hinchas, que desde allí pretendían seguir las alternativas del juego. Tras lo sucedido los futbolistas salieron corriendo para salvaguardarse. Los protagonistas del partido resultaron ilesos y se registraron varios heridos entre los aficionados, pero a pesar de ello el cotejo comenzó como si nada hubiera pasado.

Posteriormente el 25 de enero del año 20, se reanudó el compromiso en la misma cancha. Jacinto Perazzo anotó el tanto que le dio la victoria al cuadro auriazul por 3 a 2, que le valió el título de la Copa Vila correspondiente a 1919. Además de completarse los siete minutos restantes, fue necesaria la disputa de dos alargues de 30 minutos (los dos divididos en tiempos de quince minutos) cada uno.

Fotos: Revista Atlántida, Nº 63, 15 de mayo de 1919. 

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